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 ¿ Fué Pedro el primer papa ?

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teti
jehova-jireh
jehova-jireh
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MensajeTema: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Lun Nov 24, 2008 9:27 pm

Recuerdo del primer mensaje :

¿fue pedro el primer Papa ?.


Se dice que el actual papa es el 265º en la sucesión de los papas después del apóstol Pedro. Se dice que cada obispo de Roma desde Pedro en adelante ha sido el jefe supremo de la iglesia católica romana. ¿Será cierto esto?

La palabra "papa", al igual que "papá", significa "padre". Cristo, de antemano, condenó el uso de este título en su iglesia. El dijo:



Mateo 23.9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.


La iglesia no fue edificada sobre el apóstol Pedro, como algunos dicen, mal interpretando las palabras de Jesús. Claramente dice Pablo:


1 Corintios 3.11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.


Pedro, también llamado Cefas, sólo fue uno de los que eran considerados "columnas" de la iglesia.


Gálatas 2.9 y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.



La Biblia jamás lo llama a Pedro jefe, líder, cabeza o papa de la iglesia.
Los apóstoles nunca escogieron (salvo en el caso de Judas) sucesores al oficio de apóstol, sino que cuando fundaron iglesias, "les constituyeron presbíteros [ancianos] en cada iglesia"



Hechos de los Apóstoles 14.23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.



Con la muerte de los apóstoles, todas las iglesias quedaron independientes las unas de las otras. Cada iglesia fue gobernada por sus propios presbíteros (llamados también obispos) y tenía como su ley suprema los escritos de los apóstoles.

Fue necesario varios siglos de lentos cambios para llegar a desarrollarse el papado tal cual lo vemos hoy día. El primer cambio, al principio del segundo siglo, fue que varias iglesias se quedaron con un solo obispo. Luego, los obispos de las ciudades importantes comenzaron a ejercer autoridad sobre las iglesias en las ciudades vecinas. Antes del fin del cuarto siglo, los obispos de Alejandría, de Jerusalén, de Antioquía, de Roma y de Constantinopla se habían repartido entre sí el control de todas las iglesias en el Imperio Romano. En esta lucha por la supremacía, ganaron la victoria los obispos de Roma y de Constantinopla. Pero jamás se ha resuelto el conflicto entre estos dos últimos. Se separaron por completo en el año 1054 D.C. Llegó a ser cabeza de la iglesia ortodoxa griega el "patriarca" de Constantinopla y la cabeza de la iglesia católica romana el "papa" de Roma.
La Biblia claramente nos dice que sólo Dios es el Padre. La Biblia reconoce como la Cabeza de La Iglesia solamente a Cristo.



Colosenses 1.18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;


Pedro y todos los demás apóstoles fueron bautizados con el Espíritu Santo para dar comienzo a la iglesia. Ellos enseñaron sin error alguno.


Hechos de los Apóstoles 2.42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Efesios 2:20.“ Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”.


Hoy día, no debemos seguir a ningún supuesto sucesor de Pedro, sino que debemos cumplir los mandatos que los apóstoles genuinos nos han dejado en el Nuevo Testamento,es decir la palabra de dios dada y trasmitida a los apostoles por medio de cristo nuestro señor

dios les bendiga

un saludo en cristo jesus
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Edgar Trevino
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Fecha de inscripción : 24/11/2008

MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Vie Mayo 21, 2010 3:55 am

Curiosamente, la historia de los papas romanos jamás se ha impartido en las aulas escolares a lo largo de los siglos, ¿por qué? Lejos de eso, se ha ido ocultando a la vista de las gentes, hasta constituir un misterio, un misterio que es preciso investigar con empeño si es que se pretende realmente saber acerca de la vida de esos señores que han dicho y dicen de sí mismos ser los vicarios de Cristo en la tierra.

Por lo tanto, no nos conformaremos con dar una serie de datos anecdóticos sobre la cuestión. Viendo la gran importancia que debería tener para el fiel al culto de Roma, en cuanto a conocer en qué basa su esperanza, será menester conocer el fundamento de la misma analizando meticulosamente la actuación (o mejor llamarle a esto el fruto) de esos que también se llaman así mismos sucesores de Pedro.

A lo largo de toda esta larga exposición de varios capítulos, demostraremos la absoluta incongruencia de la atribuida infabilidad, y la llamada “sucesión apostólica” (que jamás se produjo).





Antecedentes: La Roma cristiana del primer siglo


La ciudad de Roma en la época apostólica era muy pequeña en relación con la gran urbe de hoy en día, quizás no estuviera poblada por más de 250.000 almas. Las ciudades del Imperio Romano eran muy pequeñas en comparación a las de ahora. En ese tiempo vivía mucha menos gente que hoy en día, como todo el mundo sabe. Esta es la razón por la cual, cuando en la época de los apóstoles, la gente se convertía a Cristo en una ciudad, el apóstol Pablo, o alguno de sus colaboradores, como por ejemplo Tito, ordenaba a un obispo, llamado también, presbítero (Ti. 1: 5).

Este obispo en realidad era un pastor o anciano, el cual se rodeaba de otros ancianos o presbíteros, nombrados también por el apóstol o sus ayudantes (Hchs. 14: 23; Tito 1: 5) y constituían el gobierno de esa iglesia local que se acababa de levantar en esa ciudad.

No obstante en cuanto a Roma, cuando Pablo escribe su Epístola a los Romanos, es decir, a los cristianos de la capital del Imperio, y eso fue hacia el año 55 d.C., no existía, en realidad en ese tiempo una iglesia constituida como tal, sino un grupito de creyentes que se reunían por las casas. En la misma epístola en cuestión, Pablo lo resalta cuando les envía su salutación. En ella, no se dirige a la iglesia de Roma, sino que se dirige “a todos los que estáis en Roma…” (Romanos 1: 7).

Así que, hacia algo más de la mitad del primer siglo de nuestra era, ni siquiera había en Roma una iglesia organizada, sino grupitos de creyentes diseminados. Es difícil entonces imaginar la figura de un obispo en esas circunstancias. Precisamente, Pablo les escribe explicándoles la intención que tenía de ir a verlos para congregarlos y darles a conocer más sobre el Evangelio en el cual habían creído (ver Romanos 1: 9-13).

Tendrían que pasar algunos años hasta que se formara una iglesia como tal en Roma de todos esos grupos de creyentes dispersos. Cuando Pablo escribió su Segunda Epístola a Timoteo entre los años 65 al 68 d. C, leemos en 4: 21 de ciertos cristianos destacados de Roma: Eubulo, Pudente, Lino y Claudia. Evidentemente, en ese tiempo la iglesia cristiana en Roma estaba en marcha. Eusebio de Cesarea en su obra “Historia Eclesiástica”, nos dice que Lino fue el primer obispo de Roma. Entendiendo que eso fue así, esto no hace de Lino el segundo papa, así como Pedro tampoco fue el primero. Sencillamente Lino fue el primer anciano de la iglesia que se encontraba en la ciudad de Roma. Lino tenía tanta responsabilidad pastoral como cualquier otro pastor de cualquier iglesia cristiana evangélica actual que ande en el temor de Dios.

Pedro no fue obispo de Roma

No existe ningún documento contemporáneo a Pedro que diga que este fuera obispo de Roma, ni menos aún, papa, sencillamente, porque eso no ocurrió. Ireneo, obispo de Lyon (178-200), escribió hacia el año 180, una obra para refutar el gnosticismo. En ella incluyó la lista más antigua de los obispos romanos que se conserva. En total eran los doce primeros hasta su tiempo. El nombre de Pedro no aparece.

El primero de ellos es Lino, y lo califica de sucesor de los “apóstoles fundadores” en plural, y no existe ninguna mención del apóstol Pedro en particular al respecto. Lo que escribe Ireneo es lo siguiente:

“Los bienaventurados apóstoles fundadores, transmitieron a Lino el ministerio episcopal -sigue Ireneo- a ese Lino lo menciona Pablo en las cartas a Timoteo. Le siguió Anacleto. Y tras éste, en el puesto tercero después de los apóstoles, obtiene el ministerio episcopal Clemente, que también vio personalmente a los bienaventurados apóstoles, y frecuentó su trato. Como bajo él estallase una revuelta no pequeña entre los hermanos de Corinto, la iglesia envió un escrito a los corintios”.

Nótese que en este párrafo de un hombre de fe del siglo III se dicen cosas interesantes: Primero, no fue un apóstol, llámesele Pedro quien transmite por sucesión el presbiterio a Lino, sino el conjunto de los “apóstoles fundadores”.

Segundo, en cuanto a Lino, a Anacleto, e incluso a Clemente, todos ellos, tuvieron trato por igual con los “apóstoles bienaventurados”, es decir, no había mención alguna de alguien en especial exaltado. Tercero, cuando menciona la revuelta en Corinto, a los de Corinto no les llama fieles, sino hermanos, es decir, los pone a la misma altura que a Clemente y también a sí mismo. Cuarto, y no por ello menos importante, no dice que es Clemente como obispo de Roma que escribe a los hermanos de Corinto, sino: “la iglesia envió un escrito a los corintios”, es decir, la iglesia que estaba en Roma, escribe a la iglesia que estaba en Corinto; es decir, un trato de igual a igual.

Volviendo a Pedro, Eusebio de Cesarea, el autor de la “Historia Eclesiástica”, nunca le menciona como obispo de Roma. No podía hacerlo, porque Pedro nunca lo fue. Como costumbre más o menos generalizada, antes del siglo V, a los obispos de todas las ciudades, queridos y apreciados por el pueblo cristiano, se les llamaba “papas”, como un apelativo cariñoso, no como un título jerárquico como se entiende hoy en día, y menos todavía como vicarios de Cristo. Esto último ni se les había pasado por la cabeza a aquellos hombres.

Habemus papam

No obstante, a partir del emperador Constantino (s. IV), la cosa se torció, y empezó a notarse cada vez más la diferencia entre dos clases sociales: El clero y el laicado. Ni una cosa ni otra enseñó el Señor Jesús, ni sus apóstoles (ver 1 Pedro 2: 4-10). Con el tiempo, el apelativo de “papa” se transformó en un título, y fue dado al que era políticamente el obispo más importante del Imperio, el obispo de la ciudad de Roma, a la sazón, Siricio, a finales del siglo IV. Esto sencillamente obedecía a que Roma era la capital del Imperio. Esa designación fue acordada en el Concilio de Toledo de ese año, aunque de momento no suponía una exclusividad, ésta llegó mucho más tarde, en el año 1073, por la imposición de Gregorio VII. No obstante, dicho papa, en ese año, prohíbe por decreto que se llame “Papa” a otro que no sea a él mismo.

Así que encontramos que no es hasta la Edad Media cuando por fin se entiende por papa al papa de Roma de forma exclusiva, y por resuelta imposición de un mismo papa romano. Escribe Antón Casariego de forma muy acertada:

“En los tiempos del cristianismo se seguía el principio… heredado de la tradición hebrea apostólica. Luego… se abandonó este principio y comienza a instituirse la separación entre laicos y sacerdotes (teoría de la consagración). Este grupo se divide a su vez en categorías, y se va afianzando el poder de los obispos, que pasan a ser cabeza de una determinada comunidad o iglesia, como sucesores de los apóstoles, de modo que a aquella dirección… (anterior), le sucede un episcopado monárquico influido por el romanismo. La jerarquía se va convirtiendo en la depositaria de la doctrina de la salvación, y los creyentes ven reducido su papel al de fieles. Por otro lado, durante los tres primeros siglos, la Iglesia funcionaba como una federación de iglesias locales unidas por una fe común, pero libres y relativamente autónomas en su ámbito”.

Esto último, así fue, en efecto, hasta el tiempo del emperador Constantino.






“Busto del emperador Constantino”

El engaño constantiniano

Cuando Constantino el emperador romano, en el siglo IV se “convirtió” al cristianismo, decidió hacer de éste la religión oficial del Imperio. Antes de estas cosas, los cristianos vivían la mayor parte del tiempo bajo persecución, muchas veces atroz. Nerón, Calígula, Decio, Domiciano, sólo por nombrar algunos, fueron emperadores bajo cuyo mandato, los cristianos sufrieron persecuciones indecibles durante los tres primeros siglos.

Mientras tanto, la fe de aquellos hombres y mujeres, tan auténtica, se fortalecía cada día dadas las circunstancias tan extremadamente adversas. Desde que Constantino, no sólo da libertad de culto a los cristianos, sino que declara el culto cristiano como oficial, todo empezó a relajarse.

Al principio todos aquellos creyentes, del primero al último estaban pletóricos de gozo ¡no era para menos, el mismísimo emperador romano se convertía y reconocía públicamente su fe ante todo el Imperio! Los pastores que antes vivían perseguidos, ahora eran considerados héroes. Llenos de honores, lujo y, por qué no decirlo, de mundanalidad, fueron acomodándose y relajándose. En su generalidad, la Iglesia empezó a dejar de ser sal y luz.

Por otra parte, como el cristianismo era obligado, las gentes paganas debían hacer profesión de su nueva fe sin estar convertidas de veras. Unos años más tarde, la Iglesia visible ya no era cristiana en su mayoría, y poco a poco surgía la iglesia de Roma, ni tan siquiera caricatura de la Iglesia de Cristo.
Los líderes cristianos de la era de Constantino cometieron un muy grave error. Cayeron en la trampa de permitir que el cristianismo viniera a ser una “religión”, y además, la oficial del Imperio, colaborando activamente con todo ello. En el momento en que algo es obligado, ya deja de ser genuino. Tiene que haber libertad de culto para que exista libertad de conciencia. Al acabar Constantino con la libertad de culto, acabó con la libertad de conciencia, y la iglesia visible se pervirtió.

A partir de Constantino, el error entraba a bocajarro en la iglesia visible. El obispo de Roma era escogido por el Emperador a su antojo. Este obispo de Roma, aún en esa época, no era considerado el “papa” o “Sumo Pontífice”, esto vendría mucho después. Sin embargo, ya en el siglo III, CALIXTO I (217-222), obispo de Roma, es considerado el pensador de la idea del papado, pues es el primero en sostener la primacía del obispo romano, aunque no se le hizo mucho caso.
Ahora bien, este fue en un principio un caso aislado, y también es menester echar un vistazo a la vida de ese obispo: De vida agitada, defendía la tesis de que un obispo, aunque incurriera en pecado grave, no podía ser depuesto. No obstante s. Cipriano opinaba todo lo contrario, añadiendo el hecho de que creía en la igualdad jurídica de todos los obispos, fueran de donde fueran. Aquí podemos apreciar que los padres de la Iglesia (y no sólo s. Cipriano), consideraban que era imposible que un obispo de Roma, o de cualquier otro lugar pudiera desempeñar su cargo si su vida no era correcta delante de Dios, como es natural.

Seguimos con la historia…



PONCIANO (230-235) y FABIANO o FABIÁN (236-250), los dos obispos de Roma, se consideraban simples presbíteros como cualquier otro de cualquier otro lugar, y nada más. Eso sí, en sus días sufrían el acoso de los emperadores romanos, Maximino Tracio y Decio, respectivamente. Aquellos eran hombres que no buscaban honores ni distinción alguna, sino que, como buenos pastores de la grey, servían de la mejor manera que sabían a los hermanos. No obstante, poco a poco, el ego empezó a florecer en los obispos de la capital del mundo. Pronto empezaron las peleas carnales, típicas de comportamientos pre-apostáticos. El gran problema, entre otros, eran las actitudes autoritarias de unos y de otros, ausentes del pensamiento y voluntad del Maestro.

Después de Fabián, fue nombrado CORNELIO (251-253). Al mismo tiempo, se eligió a NOVACIANO, por una minoría. Este era un gran teólogo que se opuso a la praxis penitencial de Cornelio. Novaciano acusó a Cornelio de una serie de cosas. Le acusó de laxo, de mantener relaciones con obispos idólatras, de evitar la persecución (cosa que se veía muy grave en ese tiempo), etc. Cornelio rechazó las inculpaciones de Novaciano, y una vez afirmado en su cargo, le expulsó de la Iglesia. Con que ganó Cornelio sobre Novaciano, este último es considerado antipapa por Roma, siendo Cornelio, en realidad, no un “papa”, sino sólo un obispo de Roma de turbia reputación.

ESTEBAN I (254-257), tuvo una importante controversia con s. Cipriano, obispo de Cartago (África). A causa de la terrible persecución de aquellos días, muchos se volvían atrás, pero luego, volvían arrepentidos. La comunidad cartaginesa rebautizaba a aquellos que volvían así; no obstante, Esteban, no estaba de acuerdo con eso amparándose (y eso es importante) por primera vez en el que sería principio de actuación dogmática en Roma, de que “nada debe innovarse, que no haya sido transmitido por la tradición”. Este “principio” es el que los papas han ido declarando una y otra vez, aunque, como es sabido, para apoyarse siempre en su propia tradición a modo de la “pescadilla que se muerde la cola”, o, “que fue primero, el huevo o la gallina”. Pero, fijémonos en esto: s. Cipriano, obispo de Cartago no aceptaba órdenes de otro obispo, ni siquiera del de Roma, y hasta la muerte de Esteban, se mantuvo el cisma entre Roma y Cartago.

A la sazón, s. Agustín de Hipona estaba mediando en toda esta disputa entre las dos iglesias. Se le atribuye a éste la frase: “Roma ha hablado, la discusión ha concluido”, y con ella, Roma, siglos más tarde, pretendió defender la infabilidad papal y el dogma de que la salvación se obtiene sólo a través de ella,argumentando a su favor utilizando esa frase agustiniana como una espada.
Sin embargo, en el contexto donde está ubicada esa frase, Agustín quería decir algo muy diferente. Escribe Von Dollinger:

“A Agustín le parecía más que suficiente, y por tanto podía considerarse que el asunto tocaba a su fin. Un juicio romano en sí mismo no era concluyente…” (J.H. Ignaz von Dollinger, The Pope and the Council (Londres, 1869), p. 58).
En otras palabras, Agustín usó de esa frase de modo irónico viniendo a decir que ya estaba bien de tanto “tira y afloja” por parte del obispo romano. En ninguna otra parte de sus voluminosos escritos, s. Agustín siquiera llegó a sugerir que el obispo de Roma tenía la palabra final sobre cuestiones de fe o moral. En realidad, Agustín daba la razón a la iglesia africana en cuanto a esa controversia bautismal.




“Ignaz Von Dollinger”

Cuando la razón de ser del cristianismo, esto es, el amor, dejó de ser la amalgama que unía a la iglesia visible, esta empezó a caer en picado hacia la apostasía. El legalismo, la sinrazón y el autoritarismo surgieron como plaga que destruye la verdadera fe, que es genuina, y poco a poco el oscurantismo apareció en aquella iglesia. Cuando el amor se va, el espíritu religioso y legalista viene, para quedarse. Sólo un verdadero arrepentimiento basado en los méritos de Cristo puede librar a los presos de esa trampa de vacía religiosidad.

DIONISIO (259-268), se enfrentó a otro obispo, el de Alejandría, que se llamaba también Dionisio. La disputa era de tipo doctrinal. Lo interesante de ver aquí, era que la disputa era entre iguales. Esto queda claramente probado por el hecho de que a esa disputa se la llamó: “La controversia de los dos Dionisios”.






“Caracterización de Dionisio”
¿El obispo de Roma, un apóstata? Este, entre muchos otros, fue el caso de MARCELINO (296-304). En plena persecución de Diocleciano, según los donatistas, entregó los libros sagrados a los romanos, y ofreció incienso a los dioses. En el siglo VI, aparece esta información en el católico “Liber pontificalis” (Libro de los papas). En él se menciona que ese obispo romano ofreció sacrificios a los dioses. De esta manera, se libraría de la persecución.

Mathieu-Rosay, comentarista católico-romano, dice de él: “Es desconcertante que en el fragor de la persecución más cruel, el jefe de la Iglesia muriera tranquilamente en la cama”.
No obstante, Roma lo elevó a los altares con el nombre de San Marcelino.Dice de él el obispo católico-romano Strossmayer: “Marcelino, era un idólatra. Entró en el templo de Vesta, y ofreció incienso a la diosa”.
Durante el episcopado de MILCÍADES o MELQUIADES (311-314), en el año 313, el emperador romano Constantino, publicó el edicto de Milán, que estableció la libertad religiosa, tras conseguir el dominio de la parte occidental del imperio al vencer sobre el general Magencio. Esa libertad religiosa no hizo sino empeorar las cosas desde la perspectiva espiritual, ya que catapultó la apostasía.
Le sucedió a Milcíades, SILVESTRE I (314-335). En su tiempo tuvo lugar el Concilio de Nicea (325), que declaró algo que siempre ha estado en la Palabra de Dios, la verdad de la Deidad de Cristo y la Trinidad, en contra del arrianismo. Sin embargo, a partir de ese momento, el emperador romano, lejos de perseguir a la Iglesia, ahora se implicaba en los asuntos de la misma. Fue Constantino quien como emperador convocó dicho concilio, no fue el obispo de Roma. A partir de ese momento, el emperador convocaría los concilios y no se elegiría un papa sin su autorización y previo pago monetario, a modo de impuesto. Su actuación tuvo éxito, dado que ya existía desde tiempos de Nerón una iglesia pseudo cristiana, llena de espíritu y ritos babilónicos, que tomó paulatinamente la preponderancia y visibilidad que luego mostró la falsa iglesia de Roma, por todos sabido.
En aquel tiempo, la iglesia visible permitió que eso fuera así, y las consecuencias fueron desastrosas, no sólo para la propia Iglesia, sino para toda la humanidad.






“Caracterización de Silvestre”

El Concilio de Nicea
Del Concilio de Nicea (325), surgió mucho bien. Se definió un principio, que en los años por venir se abandonaría absolutamente, y lo cual debería dar de pensar a más de un acérrimo católico-romano, convencido de la verdad e infabilidad de la iglesia de Roma. Este principio o dogma niceno, es el siguiente: La declaración de igualdad de los cuatro patriarcados; a saber: Jerusalén, Antioquía, Alejandría, y Roma. Estamos hablando del primer Concilio ecuménico de Nicea, donde se estableció el “Credo Nicético”.
De la misma manera que se mantuvo a lo largo de la historia de la iglesia visible este principio de fe, ¿no debería haberse mantenido el principio, también de fe, de la igualdad de la Iglesia Universal? ¿No volvió a definir el Concilio de Constantinopla (381) el principio de igualdad de la Iglesia de Jesucristo, diciendo que la misma es: Una, Santa, Católica (universal) y Apostólica?, entonces, con el tiempo, ¿Cómo es que el obispo de Roma, viéndose suficientemente fuerte, se atribuyó, no sólo el título de “Obispo de obispos” y “Sumo Pontífice”, sino que encima declarara que la Iglesia de Roma (es decir, la Occidental), es la única y verdadera Iglesia de Jesucristo, contradiciendo abiertamente el dogma de Nicea del 325 y el de Constantinopla del 381, sin hablar del espíritu y la letra del Nuevo Testamento, echándolo todo por tierra? ¿Por qué Roma pretende legitimarse en los dogmas que se han establecido, sólo cuando le conviene?
Después de los apóstoles, y bastante antes de Constantino, el obispo de Roma (o pastor de la iglesia que estaba en la ciudad de Roma), al igual que cualquier otro obispo de cualquier otra ciudad, era elegido por ser reconocido, según el testimonio del Espíritu Santo, por los de su alrededor, otros ancianos, diáconos, etc. de la ciudad. En el caso del obispo de Roma, seguidamente después de su elección, era ordenado por imposición de manos del presbiterio y del obispo de Ostia. Después de Constantino, cuando el cristianismo se hizo “religión oficial”, con todo lo que ello implicó, el obispo de Roma era elegido por el emperador con el concurso de las familias patricias e influyentes de Roma. De ese tiempo salió elegido JULIO I (337-352). Este Julio, apoyó a Atanasio (293-373), donde este último defendió la ortodoxia de la fe en el Concilio de Nicea. Aquí vemos que no fue el obispo de Roma el que convocó el concilio en cuestión como la jerarquía romana por venir lo hubiera deseado, sino otra persona, además de otros, como veremos.
Hacia el año 343, se produjo el primer cisma entre Oriente y Occidente. Vergonzosamente, los obispos de uno y otro bando se excomulgaron mutuamente, eso fue en el sínodo de Sárdica (Sofía). Este sínodo había sido convocado por sus respectivos emperadores, para intentar que el obispo de Occidente y los de Oriente llegaran a un acuerdo; acuerdo que nunca llegó. A partir de ese tiempo, dado que los obispos orientales no reconocían la autoridad del obispo de Roma, y ni siquiera mostraban el más mínimo interés por la cuestión, el romano, poco a poco, empezó a desarrollar abruptamente actitudes autoritarias y megalómanas que caracterizaron en el devenir de los siglos su papel despótico por todos conocido.

El Espíritu de Cristo ya hacía tiempo que se había ido de aquella forma de iglesia. Sin embargo, el espíritu legalista y de fe ciega entró con fuerza en Roma y se quedó hasta la fecha, aunque hoy en día se intente camuflar con un falso ecumenismo, propósito del Concilio Vaticano II. Esta negación de la fe y culto a la sinrazón fue sin duda manifestado siglos más tarde por un buen hijo de Roma, Ignacio de Loyola, que lo expresó tan claramente en sus “Ejercicios Espirituales” cuando dijo:

“Si deseamos proceder de forma segura en todas las cosas, debemos agarrarnos con fuerza al siguiente principio: Lo que me parece blanco, lo creeré negro si la Iglesia jerárquica así lo determina”.
Esta declaración demencial de fe ciega y sin base, ya no bíblica, sino de simple sentido común, sigue rigiendo. Nada ha cambiado. Este espíritu de sinrazón y de entrega de la voluntad a cambio de nada, es resultado de la herencia de aquellos días de principios apostáticos, fruto del orgullo espiritual sin precedentes de unos hombres que se nombraron a sí mismos “Cristo en la tierra”.



Sobre la tiara y la mitra

Hagamos un pequeño inciso en nuestro relato histórico. Ya a partir de entonces, (s. IV), el obispo de Roma se tocaba con la tiara. La tiara era un tocado de distinción que usaban los sacerdotes paganos persas y también los emperadores orientales. Escribe Ralph Woodrow: “La tiara que usan los papas, aunque decorada en formas diferentes y de diferentes edades, es idéntica en su forma a la usada por los “dioses” que se muestran en las viejas tablas paganas de Asiria”. Usando de ese tocado, el obispo de Roma, ridículamente, pretendía distinguirse del resto de los mortales, especialmente, del resto de sus colegas allí donde estuvieran por la faz de la tierra. En el momento de su introducción, la tiara del romano no tenía ninguna corona, así como eran las tiaras de los sacerdotes persas; pero las cosas, a través de los años fueron acelerándose.
La tiara pontificia actual tiene tres coronas. Esta es la definición que da la enciclopedia católica al respecto:

“Tocado alto, usado por el Papa con tres coronas que simbolizan su triple autoridad: Soberanía espiritual sobre las almas, temporal sobre los Estados Pontificios, y mixta de ambas categorías, sobre todos los demás reyes y poderosos de la tierra”.
Las prendas religiosas, como las tiaras, las mitras, o el resto de vestimentas que estamos acostumbrados a ver, delatan la intencionalidad del que las lleva. Esta pompa sólo se empezó a usar para impresionar a los fieles. Nunca Cristo ni sus apóstoles requirieron llevar esas indumentarias, ni las llevaron, porque como dice Pedro, el que dicen fue su primer papa: “Vuestro atavío no sea el externo…de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de gran estima delante de Dios” (1 Pedro 3: 3, 4).

Respecto a la mitra, usada por los papas, cardenales y obispos, esta es una prenda de cabeza alargada que tiene forma de boca de pez mirando hacia arriba, ¡curiosa forma!; ¿por qué tan singular diseño? Ciertamente, esta es una prenda que jamás usó ni el Señor ni ninguno de sus discípulos.
La mitra usada por Aarón y los sumos sacerdotes judíos, era completamente diferente, puesto que ellos usaban turbante. Por lo tanto, la mitra romana no es conocida en las Escrituras; así pues, ¿de dónde proviene este tipo de mitra? Aunque le parezca extraño (y debiera asombrarse), el diseño de la mitra católico romana es exactamente idéntico al usado en la antigua religión babilónica. Representaba a Dagón, el “dios-pez”(“Dag” significa pez).
Este era un culto pagano que el verdadero Dios del universo aborrece. Este culto a Dagón se hizo especialmente popular entre los idólatras filisteos, (ver Jueces 16: 21-30; 1 Samuel 5: 5, 6). Vemos en esta ilustración como era pintado Dagón en esculturas de Mesopotamia (Babilonia).
La cabeza del pez formaba una mitra sobre la cabeza del hombre, el resto del pez caía sobre el cuerpo del sacerdote pagano que a la sazón representaba a su dios. Más tarde, la figura del cuerpo del pez fue quitada, y sólo se usó la mitra en forma de cabeza de pez para adornar la cabeza del gran dios mediador. Esa mitra antigua y pagana es exactamente la misma que usa el papa y su jerarquía.
Seguimos…



Cuando el tiempo del obispo romano LIBERIO o LIBORIO (352-366), el emperador Constancio, buscando lo que creía ser suyo de derecho, es decir, el dominio sobre la iglesia visible, por no ver mucha diferencia entre ésta y cualquier otro poder político y religioso, intervino haciendo condenar a Atanasio, San Atanasio, según el santoral católico-romano. Con ello, también pretendía imponer la doctrina herética de Arrio, la cual niega la Deidad de Cristo. Puesto que Liberio se le opuso, le mandó desterrar a Berea (Tracia) en el 335.
Viéndose Liberio en tan mala situación, traicionó a Atanasio, obispo de Alejandría, y fiel a su persona. Escribió cartas en las que excomulgaba a Atanasio, implorando al emperador que le permitiera regresar a Roma. Para congraciarse con Constancio, públicamente apoyó las doctrinas arrianas, contrarias a lo establecido en Nicea, y en la Biblia. En otras palabras, apostató. Contento el emperador, le dio permiso de volver a Roma, donde fue recibido con grandes honores en el año 358. He aquí un infalible obispo de Roma. ¡Un papa arriano! No vayamos a pensar que ese “papa” hereje fue excomulgado, como lo hubiera sido cualquier fiel católico acusado del mismo delito, no, sino que lejos de esto, consta en el “Liber Pontificalis” como un papa de la lista oficial. Está enterrado en las grutas vaticanas.






“Sobre Liberio”
DÁMASO I (366-384). Este obispo de Roma, que consta como papa en el Libro Oficial, fue elegido simultáneamente al tiempo que otro papa, a su vez elegido por su facción rival, el diácono Ursino. La lucha fue armada y violenta, y el primero logró derrotar al segundo. Más tarde, después de una sangrienta batalla que duró tres días, Dámaso, con el respaldo del emperador, salió victorioso. ¡Extraña manera de ser elegido vicario de Cristo!
Este obispo fue acusado de cometer grandes faltas, y para tapar lo feo del asunto, el emperador le declaró inocente en un tribunal imperial especialmente levantado para la sazón. La iglesia visible ya era un poder político-religioso de enorme influencia en las almas de miles de ciudadanos del Imperio Romano. Los emperadores se empezaban a dar cuenta de ese hecho y buscaban la manera de aprovecharse de ello. Por todo ello, Dámaso reclamó la colaboración del Estado para imponer decisiones eclesiásticas. Eso le encantó al emperador Teodosio. En el año 380 selló la alianza con un decreto que exigía a todos los súbditos del imperio que aceptaran (no el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo), sino “La religión de Pedro”, de la cual, decía, eran depositarios el obispo romano Dámaso de Roma y Pedro de Alejandría, obispo de aquella ciudad. Este decreto, y atención a esto, ha sido calificado como “la Escritura Notarial Clásica de la Iglesia Estatal Católica”. Con ello, Dámaso, crea el concepto de “Sede Apostólica” o “Santa Sede”, y en esa línea ya se va perfilando la afirmación de la identidad del papa con Pedro.





“Dámaso I”

Escribe Dave Hunt: “Dámaso…fue el primero quien, en el 382, usó la frase “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, para reclamar la autoridad espiritual suprema. Este papa sanguinario, adinerado, poderoso y extremadamente corrupto, se rodeó de lujos que habrían hecho sonrojar a un emperador. No hay forma alguna de poder justificar cualquier conexión entre él y Cristo. Sin embargo, sigue siendo un eslabón en esa cadena de alegada sucesión ininterrumpida hasta Pedro” (“A Woman Rides the Beast”, p. 108).
Dámaso, exigía la continencia a los clérigos casados, por ver el sexo como algo pecaminoso. Además, a partir del año 373 permite algo que nunca había antes ocurrido en las congregaciones, el uso del incienso, costumbre traída del paganismo. Los primeros cristianos y teólogos Tertuliano y Lactancio, sencillamente habían dicho en su día: “Los cristianos no queman incienso como los paganos”; no obstante, el papa Dámaso como buen pagano, hizo lo propio. El uso indiscriminado del incienso se hizo oficial más adelante. Es interesante la aportación que hace al respecto Sten Nilsson, profesor de la escuela bíblica “Livets Ord”, de Suecia:

El papa Dámaso había sido obispo durante 12 años después de haber sido elegido con una influencia importante de los monjes de “Monte Carmelo”, que era una institución que pertenecía a la religión babilónica, que originalmente había sido fundada por los sacerdotes de la reina Jezabel, la controladora esposa del perverso rey Acab de Israel (1 Reyes 16: 31). De esta manera en el año 378 el sistema religioso babilónico llegó a ser una parte de la Iglesia de Roma, porque el obispo de Roma, que más tarde llegó a ser la cabeza de la iglesia organizada, ya era el sumo sacerdote de la Orden Babilónica. Toda enseñanza pagana de Babilonia y Roma, fue introducida paulatinamente en la Organización Religiosa Romana. Poco después de que Dámaso llegara a ser Papa, los ritos babilónicos fueron promovidos. El culto de la Iglesia Romana llegó a ser babilónico. Y durante su tiempo los templos paganos fueron embellecidos y sus ritos establecidos”. (Sten Nilsson, Guds sjufaldiga förbund, Livets Ords bibelcenter, Uppsala 1993).
Así pues, el papa Dámaso era en realidad un luciferino declarado. Veremos a lo largo de este libro que el culto babilónico y el romano han ido de la mano durante demasiados siglos, llegando a ser una misma cosa.
El sucesor de Dámaso fue SIRICIO (384-399). S. Jerónimo, uno de los padres de la Iglesia, el que tradujo al latín la Biblia y se la conoce como la Vulgata, no veía en Siricio a un hombre de Dios ni mucho menos; decía de él que era necio; sin embargo, Roma le hizo santo, ¿por qué? Siricio, creó escuela; desde luego, escuela papista. Él es el que diseñó la “decretal”, modelo de carta que desde entonces usarán los obispos de Roma, en las cuales, dejando de lado todo tono fraternal, adoptarán un estilo oficial y autoritario como el de los escritos imperiales. De hecho, Siricio fue el primer obispo de Roma en recibir el título de papa; así le denominan en un escrito que el sínodo de Milán le dirige en el año 390. Ya vimos de la actitud prepotente que tuvo ese obispo de Roma hacia la iglesia española, en concreto la que se reunía en Tarragona.





“No se puede ocultar la realidad de ese rostro: Siricio”
INOCENCIO I (401-417), según san Jerónimo, fue hijo de san Atanasio, obispo de Alejandría. Supo hacer un aprovechado uso de las decretales para extender el poder del papado. Fue un gran jurista, sin embargo no tuvo ningún pudor en faltar a la verdad histórica con tal de conseguir sus metas. Siguiendo descaradamente con la tesis de la primacía de Pedro que favorecía a sus ambiciones, dijo: “Es un hecho patente que en toda Italia, en Galia, España, Africa y las islas intermedias, nadie ha erigido iglesias sino aquellos a quienes el venerable apóstol Pedro o sus sucesores instituyeron como obispos”. De este modo, debido al casi nulo acceso al conocimiento que hubo por siglos, debido al temor religioso y supersticioso en cuanto a contradecir las disposiciones de Roma, debido al temor a los castigos divinos y humanos, los juristas romanos se aprovecharon para imponer sus falsedades y manipulaciones al resto de los fieles. Y como no, ese obispo de Roma fue canonizado.
Roma iba imponiéndose al resto del mundo. Tal y como en otro tiempo lo hizo con la fuerza de la espada, ahora lo hacía con la fuerza del incipiente papado. El mismo espíritu despótico que estaba en la Roma imperial, se fue metiendo, para quedarse, en la Roma religiosa. Inocencio estableció que todos los “casos graves” debían ser juzgados en Roma, y como no definió lo que era grave, se reservó de hecho el criterio de inmiscuirse en cualquier asunto que le pudiera interesar, para demostrar que él tenía el poder sobre la cristiandad. Agustín de Hipona, al conocer el resultado de la excomulgación de Pelagio, monje asceta inglés, por parte de Inocencio, dijo irónicamente: “Como Roma ha hablado, la causa ha concluido”. Ha de quedar claro que esta frase fue dicha por Agustín con total ironía, no podía ser de otro modo.
A Inocencio I le siguió ZÓSIMO – san Zósimo- (417-418), que sólo duró un año e hizo algo contrario a lo que se esperaría en cuanto a la infabilidad, ya que después de nombrar al obispo de Arlés como primado de Francia, su sucesor BONIFACIO I – san Bonifacio- (418-422), revocó ese nombramiento. Este Bonifacio, decretó que las mujeres, aun las religiosas, no podían tocar los ornamentos sagrados y subir al altar. Fue el emperador Honorio el que, después de desestimar a Eulalio, favorito de Zósimo, eligió a Bonifacio, (¿sucesión apostólica?). Verdaderamente aquello fue: ¡Dad al César lo que es del César!, evidentemente el papado es cosa del César, más que de Dios.
Bajo este obispo romano traído del paganismo, entran los cirios pascuales en los templos. Dijo el apologista cristiano del s. IV, Lactancio refiriéndose a los paganos: “Ellos encienden velas a Dios, como si Él viviera en las tinieblas; ¿y no merecen los tales ser calificados de locos los que ofrecen luces al Autor y dispensador de la Luz?”. Años más tarde surgieron otros “locos” de entre las filas supuestamente cristianas.
CELESTINO I - san Celestino- (422-432). Aunque al obispo de Roma se le llamaba papa, no llegó a ser papa tal y como lo entendemos hoy inmediatamente. Todavía la iglesia de África tenía mucho poder e influencia. Celestino quiso imponerse ante una cuestión africana, pero el sínodo de Cartago del año 426 prohibió cualquier intervención de Roma en los asuntos africanos. Aun en el año 431, a causa del Concilio de Efeso, el legado pontificio (romano), declaraba: “Pedro, cabeza de los apóstoles, columna de la fe y piedra fundamental de la Iglesia, vive y juzga hasta el día de hoy y para siempre en sus sucesores”. El Concilio ecuménico de Efeso, con todo lo herético que llegó a ser, ni siquiera se pronunció ante tan altaneras palabras; sin embargo, poco a poco, esa falsedad fue calando. Obviamente, por todo el esfuerzo que hizo este papa para levantar el papado, Roma lo levantó a él como santo. Lo mismo ocurrió con el siguiente papa que veremos.
En el año 450, LEÓN I -san- (440-461), obispo de Roma, asume para sí la supremacía en Occidente, por ello se le denominó “Magno”, como si se tratara de un emperador cualquiera. Este fue el primer papa que exigió la “plenitudo potestatis”, es decir, la totalidad del poder. Después de él, a todos los obispos de Roma se les denomina herederos de San Pedro. No obstante, estas sólo fueron sus intenciones. León I le envió a Flaviano en el año 449 una carta conteniendo su tratado sobre el asunto, sin embargo, no fue acepta la cuestión hasta que recibió la aprobación del concilio de Calcedonia; dicho tratado no podía convertirse en una regla de fe hasta que estuviese confirmado por los obispos (Dollinger, op. Cit. P. 59). Según la formulación de León I, en teoría, el papa ya estaba por encima de todo y de todos. No obstante, pasarían siglos antes que el obispo de Roma procurara dominar el resto de la Iglesia visible, y aún más tiempo antes de que se aceptara su primacía.
No importaría como fueran en lo personal, si dignos o indignos, morales o inmorales, porque el mismo título y condición del papa era garante del amparo y reconocimiento de la divinidad misma. En otras palabras, el papa estaba por encima de todos los hombres, y como Dios en la tierra, podía “atar y desatar” según su voluntad; porque su voluntad era la voluntad de Dios. Esta idea blasfema fue desarrollándose a lo largo de la existencia de la Roma religiosa hasta llegar a su culminación en el Concilio Vaticano I.
El mismo León I, hablando del papado como institución originaria en Pedro, dice: “Aquel que reúne en sí para siempre la solicitud de todos los pastores con el cuidado de las ovejas que le han sido confiadas y que incluso en un sucesor indigno nada pierde de su dignidad”.El ministerio pontificio, como herencia de San Pedro, está por encima de la propia persona que lo ejerce, y eso, en la práctica, da licencia para hacer y deshacer al antojo del pontífice. En otras palabras: “La institución pontificia justifica al pontífice”. ¡Pues ni una cosa ni otra! Ni de Pedro viene el pontificado, porque tal cosa no existe ante Dios, ni el pontificado inexistente ante los ojos de Dios da licencia al pontífice, que no lo es, a hacer lo que le parezca…Sin embargo, la trampa ya estaba urdida, y el mundo la fue creyendo con el paso del tiempo.
Aunque en toda Italia fue aceptada la primacía de León I, en el resto de Occidente, alguna voz se levantó en contra, recordemos que la iglesia africana, antes que el Islam llegara allí, muchos años más tarde, era políticamente fuerte. No obstante, el emperador Valentiniano II, percatado del poder político de la iglesia visible, y viéndose beneficiario de ese poder aglutinador de las masas, dio todo su apoyo y fuerza para acallar toda voz contraria a la de León. Por lo tanto, decretó que los derechos primordiales del papa debían ser reconocidos sin limitación alguna en el Imperio Romano de Occidente, y no sólo por todos los obispos, sino incluso por parte del propio Estado. Ahí tenemos la malévola mezcolanza de la iglesia con el estado. Este último ayudando a una falsa iglesia a sostenerse por el interés de tener a toda la población del Imperio sujeta al poder civil a través del poder religioso (ver Ap. 17: 1, 2). Un poder sirviendo al otro para sus propios fines; y así ha sido siempre…






“La figura del emperador, por interés apoyó abiertamente al papa León I, y de ahí en adelante…”
Occidente estaba ganado. Oriente era otra cosa. León I, haciendo honor a su nombre, impuso su autoridad todo lo que pudo, pretendiendo mostrar su superioridad ante el patriarca bizantino. Todo ello resultó en la preparación del que llegaría a ser el Cisma del año 1054. La cuestión era clara. Había dos ciudades imperiales, la vieja Roma, y la nueva Constantinopla, la antigua Bizancio (Constantino el Grande fue allí para reforzar su imperio en el Oriente). Las dos ciudades pugnarían muy carnalmente por el control de la cristiandad visible. No obstante, esto benefició sobremanera a la Roma religiosa con su obispo al frente. Estando el emperador en Constantinopla, el papa romano desarrolló en adelante un poder casi absoluto. En cuanto a lo religioso, la estrategia fue increíble. La “Virgen” y los “Santos” reemplazaron a los dioses paganos (sólo de nombre) como patrones de las ciudades. Este papa León I, hacía alarde de que Pedro y Pablo habían reemplazado a Rómulo y Remo como patrones protectores de Roma. Esto no es más que paganismo camuflado de cristianismo, porque, como vimos anteriormente, no existen “patronos ni patronas” protectores de parte de Dios.
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, ante un milagro que Dios hizo a través de Pablo, los lugareños diciendo: “Dioses bajo semejanza de hombres han descendido a nosotros” (Hechos 14: 11), querían exaltarle y adorarle, llamándole Mercurio. No obstante, la respuesta del apóstol fue tajante: “Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo…” (14: 15). Del mismo modo, esos papas paganos debieran haberse arrepentido y exaltar al único que merece tener, y tiene todo el Señorío en cielos y tierra, Jesucristo nuestro Señor. Esos “patronos”, sea que lleven nombres paganos o nombres de cristianos son en realidad entidades demoníacas contra las cuales la Iglesia de Jesucristo tiene lucha (ver Efesios 6: 12). Estas huestes de maldad son las que oprimen a las gentes, y tanto los paganos como los católico-paganos, creen que son entidades protectoras, y les llaman “patronos o patronas”. Lo único que hizo la falsa iglesia del siglo V en adelante, fue cambiar el nombre de los dioses paganos por nombres cristianos, tal como hizo León I. Lo que produjo esta estratagema fue confundir y engañar a muchos millones de católicos de todos los tiempos.
© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España. 2009
www.centrorey.org


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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Mar Ago 31, 2010 2:41 am

Agustin en sus retractaciones escribio:

"Reconozco que cuando era yo joven había enseñado que la roca era Pedro, pero sé que después, en muchísimos lugares he dicho que estas palabras deben entenderse de aquél a quien Pedro confesó, cuando dijo: 'Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente' porque no le fue dicho 'tú, eres la roca', (Petra) sino, 'Tú eres Pedro', (petros)." (Retractaciones, c. 21 n.1; ML 32, 618).


También se quiere fundar el primado de Pedro con las siguientes palabras que le dijera Jesús: "Apacienta mis corderos. Apacienta mis ovejas" (San Juan 21:15-17). "Pero el mismo Pedro exhorta a los ancianos, en 1ra. Pedro 5:2: 'Apacentad la grey de Dios' y Pablo, en Hechos 20:28 de la misma manera exhorta a los ancianos de Efeso 'Apacentad la iglesia de Dios'; de manera que no fue un encargo especial, dando a Pedro el primado. Los Padres antiguos enseñan que el Señor, encomendando a Pedro el cuidado de sus corderos y ovejas tres veces, le restauró públicamente a su apostolado, por haber negado a su Señor tres veces. Si la palabra 'apacentar' le dio derecho a Pedro el primado, ¿qué significaba en los otros casos mencionados?" (The Faith of Our Grandfathers, pág. 37, 38)

Biblicamente si dejamos hablar a los textos biblicos(exegesis) es muy claro que Pedro ni es la "roca" asi como tampoco representa los cargos que el catolicismo romano le atribuye(eisegesis).

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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Vie Sep 17, 2010 2:47 am

El apologista catolico Martin Zavala escribio:

Muchos famosos expertos bíblicos protestantes como W. F. Albright, Oscar Cullman, Herman Ridderbos y C.S. Mann escribieron que Pedro es la Roca en Mt 16, 19, y que decir lo contrario según ellos solamente "demuestra prejuicios".

(Martin Zavala,Pedro la Roca,Web Defiende tu Fe)


Respuesta:

Herman Ridderbos se refiere a la ''revelacion que habia recibido Pedro y la confesion de fe de Pedro.
Herman reconoce que la palabra Petros no es ''un sinonimo exacto de petra''Herman tambien escribe:''Es bien sabido que la palabra griega ''petra'' traducida ''roca'' aqui es diferente del propio nombre de Pedro.
''Simon no fue llamado ''petra'' sino ''petros''
Y continua Ridderbos '' no hay buena razon para pensar que que Jesus cambio ''petros'' a ''petra'' para mostrar que el no habia hablado del hombre Pedro,sino de su ''confesion como la fundacion de la Iglesia''
La cita de Herman Ridderbos en realidad nos muestra algo totalmente distinto de lo que estos apologistas catolicos quieren ver.
Aparte de que Ridderbos reconoce que Pedro no fue llamado ''petra'' sino ''petros'' tambien nos ensena que es ''la confesion de fe de Pedro y no Pedro el hombre sobre la que esta fundada la iglesia''
Esto esta deacuerdo con lo que la Escritura ensena y tambien con lo que los Padres de la Iglesia y los Protestantes ensenan.
Casi todas las citas que da Martin Zavala no dicen lo que estos apologistas pretenden mostrar.


El "prejuicio" viene cuando se desfigura al "Pedro de la Escritura" para convertirlo en un "Pedro Papal" y darle atributos que la Escritura no enseña.Sin embargo lo que esos eruditos protestantes enseñan tiene que ver con que no se refieren al hombre Pedro,sino a su "confesion".Pedro es la Piedra o la Roca de la misma manera en que lo somos todos los cristianos que confesamos a Cristo,pero esto no nos hace "el fundamento unico"sino solo "parte de el"
Si la metafora donde se compara a la Iglesia como un edificio espiritual siempre solamente Cristo figura como piedra angular..Pedro en Mateo 16.18 no puede ser esa "piedra angular" .
La construccion gramatical de Mateo 16:18 es sobre una "petra"(Cristo mismo) no sobre "Petros"(Pedro mismo)
Ambas piedras "no son la misma" una que es Cristo es el fundamento(1 Corintios 3:11) y las otras partes del fundamento(1 Pedro 2)
Si solo Pedro es la "piedra",tampoco tendria sentido que el mismo Pedro llame "piedras" a los que se acercan a Cristo.(1 Pedro Cap.2)

Si,Pedro es la piedra o roca,en el sentido de que "es la confesion de fe en Jesus(la roca) lo que lo hace a Pedro "la piedra",el contexto tambien nos refuerza esto,ya que el contexto es sobre Jesus y su identidad y no sobre "el primado de Pedro"pero existe una gran diferencia entre "la confesion de Pedro" y el "Pedro Hombre"

Cristo llama a Pedro tambien "quitate delante de mi satanas" despues de que Zavala dice que lo hizo "la roca"...esa reprension nos muestra que Pedro no pudo haber sido "esa roca" "ese fundamento"

Si,hay eruditos protestantes que ensenan que Jesus hablo ese pasaje en arameo...pero el original griego nos muestra otra cosa(los manuscritos),y tambien hay mas eruditos que asi ensenan..Sin embargo aqui Albright no le da el "primado a Pedro" cuando un erudito protestante se expresa asi se refiere al "Pedro confesor de la fe" "No al Pedro Hombre"..Pedro fue preeminente porque fue el primero que lo reconocio pero eso es privilegio no primado...El original griego no es "Kepha"sino "Petros(y no arameo sino Griego como las citas de la mayoria de los eruditos en griego lo muestran)
Y aun los que admiten "kepha"(Pedro) es sobre El Pedro Confesor,no el Pedro "Hombre".


Martin Zavala ecribio:

Jesús no dijo "sobre mí, edificaré mi iglesia", ni dijo "sobre la confesión de Pedro" edificaré mi Iglesia". Tenemos que ser honestos con la Biblia y no añadir palabras.

(Martin Zavala,Pedro la Roca,Web Defiende Tu Fe)

Respuesta:

Jesus tampoco dijo:"Tu eres Pedro y sobre Ti edificare mi iglesia"
La construccion gramatical de Jesus "sobre esta" y no "sobre ti" es algo distinto a Pedro.
Jesus tambien dice "Mi Iglesia" y no "Tu Iglesia"
Sabemos que Jesus edifica su Iglesia sobre la "confesion de fe de Pedro" porque el contexto es sobre la identidad de Jesus y no sobre Pedro y porque usa un "juego de palabras en griego"
Asi lo entendia Agustin cuando escribio:

''?Que significan las palabras ''Edificare mi Iglesia'' sobre esta roca?
Sobre esta fe,sobre esto que me dices:''Tu eres el Cristo,el Hijo del Dios Vivo''
Tu eres Pedro,y sobre esta roca que tu has confesado,sobre esta roca que has reconocido diciendo,''Tu eres Cristo,el Hijo del Dios vivo'' edificare mi Iglesia.Sobre mi mismo,que soy el Hijo de Dios la edificare,y no sobre ti''

(Trad.U1.in Johan)

Lo que si es deshonesto es añadir un juego de palabras en arameo que no existe,negar el contexto que es sobre Jesus no sobre Pedro,negar lo que Jesus dice en el "juego de palabras en griego" y por supuesto lo que el mismo Pedro dice en (1 Pedro 2:6).
Martin Zavala no toma en cuenta el contexto,el juego de palabras de Jesus,lo que Pedro dice de si mismo y de los que "hacen esa misma confesion" asi como lo que los Padres de la Iglesia enseñaron mas hacia esa interpretacion.

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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Vie Oct 01, 2010 6:21 pm

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia.» (Mat. 16:18.)


Pregunta. Al decir Jesús: «tú eres pétros y sobre esta petra edificaré mi iglesia», ¿no tienen razón los católico romanos al afirmar que el papado es institución divina y que descansa sobre estas palabras de Jesús mismo, constituyendo a Pedro fundamento de la Iglesia?

Respuesta. En contestación a esta pregunta, creemos oportuno copiar en su totalidad un artículo importante que apareció en El Cristiano, de Madrid, hace ya 50 años (año XLII, número 2.090).

Dice:
«Tú eres Pedro (Mat. 16:18). Los romanistas dan aquí mucha importancia a este pasaje, como si apoyase sus infundadas pretensiones. Nótese, desde luego, que «la Iglesia está edificada sobre el fundamento de los Apóstoles y Profetas», no sobre un Apóstol o Profeta único. Pero la pretensión de que el obispo de Roma debía suceder a Pedro, no tiene ni un átomo de evidencia en la Palabra de Dios, nuestro único y suficiente guía. Un apóstol no podía tener sucesión en el apostolado, y si uno podía, ¿por qué no los demás?

En 1.a Cor., cap. 9 y ver. 1, leemos que una de las marcas de un apóstol era haber visto al Señor Jesús, y ningún Papa lo vio; no puede, por tanto, ser apóstol o sucesor de uno de ellos.

Pero sea que Cristo dijera que edificaría su Iglesia sobre Pedro, o sobre lo que la confesión de Pedro significaba, esto no favorece nada las pretensionese de Roma. Roma no tiene más derecho ni relación alguma con lo dicho por Cristo, que Antioquía, o Ginebra, o cualquier otra.

Lo que sí es muy interesante saber es que dicho pasaje viene, probablemente, de un error de traducción, según puede verse a continuación:

1. Un caballero, dedicado al estudio, y linguista, habiendo obtenido la Introducción a las Autoridades del Vaticano por el cardenal Maning, menciona, que en la biblioteca del Vaticano hay un documento del siglo II a.C., el cual la traducción de Mateo 16:18, es: «Tú lo has dicho.»

2.También cita otro documento de la misma época de idéntica traducción.

3.El obispo Agustín (siglo IV d.C.), en un tratado existente en la biblioteca del Vaticano, examinado por este mismo estudiante, traduce este pasaje: «Tú dixiste.» (Tú has dicho.)

4.Jerónimo (año 382 d.c.), en un Tratado que está en biblioteca del Vaticano, cita este versículo: (Tú has dicho,según diversos testigos que lo han visto, afirman.

5. El finado Mr. Collette leyó el «Codex Vaticanus», siglo IV a.C., en la biblioteca del Vaticano, y la versión estas palabras era «suipo». Como tal palabra no existe en griego, debe ser una contracción. Hizo notar que con una simple adición de una letra, o sea a, se obtendrían las palabras «su eipas» (Tú has dicho), que firmemente asegura es la verdadera versión. Algún antiguo copista romano lo extendió hasta formar «su ei Petros», añadiendo cuatro letras en vez de una, y haciendo tres divisiones en lugar de dos.

6.La primera versión tiene más autoridad, estando apoyado por 105 dos documentos citados (números 1 y 2), los cuales, existiendo dos siglos antes que el «Codex Vaticanus», dan enorme peso a la versión «Tú has dicho».(ver nota 5)

7.Esta versión también está confirmada por la evidencia de Agustín y Jerónimo, dos de los más eruditos doctores de la Iglesia. Es inconcebible que deliberadamente usaran un original falso o imaginario, en un pasaje de tanta importancia.

8.En el contexto mismo encontramos un gran apoyo para la versión «Tú has dicho». Pedro había confesado la Divinidad de Cristo. Inmediatamente el Señor contesta:
«Tú has dicho» (la verdad); y sobre esta confesión, sobre esta mi Divinidad, será edificada la Iglesia.

9.Se confirma además esto, por el hecho de que nuestro Señor Jesucristo usa esta misma fórmula (su eipas) en ocasiones análogas, cuando expresa su conformidad con alguna verdad dicha. Así, cuando el Sumo Sacerdote le conjura sobre este mismo punto de su Divinidad, Jesús contesta con: «Tú has dicho» (su eipas). (Mateo 26:64.)

10.Por otra parte, el contexto pierde más que gana con la versión «Tú eres Pedro». Porque, ¿qué tiene que ver el nombre o la persona de Pedro con un asunto de tanta transcendencia como la Divinidad de Cristo?

Todos los Apóstoles sabían cuál era el nuevo nombre de Simón, y el asunto de que se trataba, no era Pedro, sino el Mesías, reconocido divino en esta confesión; y, como algunos han observado, parece trivial y fuera de lugar que, en circunstancias tan solemnes, entrara un juego de palabras con el significado verbal del nombre de Pedro.


11. El ilustrado señor Dobelli (ex editor de la Capi_tale de Roma), en su valiosa obra La Historia de los Papas desde San Pedro a Pío IX, en cuatro tomos, hace notar, al referirse a Mateo 16:18: «Cristo nunca dijo "tú eres", sino "tú has dicho", Pedro. "Tú eres" es una interpolación.»


Nota 5. Los eruditos del texto griego, Alford y Tischendorf, manifies-tan que es tan inexacta la versión «tú eres» en vez de la auténtica «tú lo has dicho Pedro» que no se le puede dar valor real ninguno (véase Alford, El Testamento gnego, 1879, tomo 1, pág. 104, y Tischendorf, El Nuevo Testamento, 1869, pág. 11).

(Samuel Vila,"Enciclopedia explicativa de dificultades bíblicas". Pgs 80-82.CLIE)

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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Lun Oct 04, 2010 12:38 am

La mejor opcion es la de tomar "esta roca" como una referencia al mismo Cristo como revelado en la confesion de Pedro.Esta opcion tiene la ventaja de que preserva la diferencia en los vocablos griegos usados en el texto.

"Petros se refiere a una piedra o roca suelta,mientras que petra significa una roca madura,un terreno rocoso firme,una roca grande y extendida que sirve de fundamento"

(Abbott-Smith,A Manual Greek Lexicon of the New Testament,p.359)

El significado de petra seria una manera clara de diferenciar entre una pequeña piedra individual(Pedro) y una masa de roca(el Señor)quien es el mismo Jehova-Jesus(Dt.32:4).Ademas,eso es lo que evidentemente tenian en mente Pedro(1 P.2:4-8) y los apostoles(Ro.9:33,Ef.2:19-22).Tambien hay que añadir que ese era el punto de vista de los grandes interpretes de las Escrituras del pasado,como Cristosomo,Agustin,Ambrosio y Jeronimo.

Algunos han objetado que el Señor hablo en arameo,y que en ese idioma no existe ninguna diferencia entre petros y petra.Como respuesta a esa objecion hay que decir que aqui se trata con el texto inspirado,no con una conjetura.No hay pruebas de que el Señor hablase en arameo solamente.En realidad,los eruditos modernos opinan lo contrario.Ademas,no debe dudarse que Jesus muchas veces uso el idioma griego para comunicarse con los discipulos.

El exegeta luterano Richard C.H.Lenski ha escrito:

"Tambien desafiamos la referencia al arameo para intentar borrar la diferencia entre petros y petra.Sabemos muy poco del idioma arameo para afirmar que cuando Jesus hablo esas palabras uso el mismo vocablo arameo en ambas declaraciones.Nos gustaria saber mas acerca del arameo tal como fue hablado en los tiempos de Jesus.Por lo tanto,esa apelacion al arameo sustituye algo desconocido e hipotetico por lo que es plenamente conocido y que constituye una base segura,como lo es el texto inspirado en el idioma griego de las Sagradas Escrituras".(Richard C.H.Lenski,The Interpretation of St.Matthew´s Gospel.p.627)

Samuel Lewis Johnson uno de los grandes exegetas y expositores del siglo XX,ha dicho:

"Aun si la postura romana fuera correcta,los romanistas tienen que demostrar que la autoridad de Pedro era transmisible.Esa controversia es un castillo dogmatico en el aire.Ademas,tendria que demostrarse que la autoridad de Pedro fue transmitida a los obispos de la Iglesia de Roma,otra imposibilidad.
Por supuesto,si la Iglesia realmente fue edificada sobre Pedro,eso lo explicaria todo,es decir,sus errores y sus fracasos a traves de los siglos"

(Samuel Lewis Johnson,"Notas ineditas de la expocision del Evangelio de Mateo"(1977)

(Evis Carballosa,Mateo:La Revelacion de la Realeza de Cristo pags.70-71.Portavoz)

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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Miér Nov 17, 2010 12:16 am

El erudito Evis Carballosa escribió:

“En Mateo 18:18 la misma autoridad dada a Pedro también es dada al conjunto de los apostoles:”De cierto os digo que todo lo que ateis (plural) en la tierra,será desatado en el cielo”.Es importante observar que ambos verbos están en plural.Eso significa que el Señor tiene en mente a la Iglesia en su totalidad y,por lo tanto,la autoridad otorgada por el Señor no era monopolio de Pedro”

(Evis Carballosa,Mateo:La Revelacion de la Realeza de Cristo pag.76.Editorial Portavoz)

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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Miér Nov 17, 2010 12:32 am

¿“A ti te dare las llaves significa solo a ti Pedro”?

El erudito Craig S.Kenner escribió:

“Esta promesa se hace a Pedro porque Pedro fue el que confeso a Jesus (v.16)…y otros edifican sobre el fundamento a través de su proclamación de la misma confesión”

(Craig S.Kenner, Comentario del Contexto Cultural de la Biblia:Nuevo Testamento pag.84.Editorial Mundo Hispano)

Los apologistas católicos citan de Frank E.Gaebelein:

“Aunque es verdad que petros y petra pueden significar “piedra” y “roca” respectivamente en el Griego antiguo, la distinción se confina en gran parte a la poesía.”[“Although it is true that petros and petra can mean ’stone’ and ‘rock’ respectively in earlier Greek, the distinction is largely confined to poetry.”] –Frank E. Gaebelein, ed., The Expositor’s Bible Commentary: Volume 8 (Matthew, Mark, Luke), (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1984), 368.

Gaebelein reconoce que puede existir una distinción,y aun si para Gaebelein no la hay,el no interpreta católicamente ese pasaje.Hay que señalar que los eruditos protestantes que ven a Pedro como la roca no creian en el Papado.

Herman Ridderbos:

“No hay buena razón para pensar que Jesús cambió petros a petra para mostrar que él no habia hablado del hombre Pedro sino de su confesión como la fundación de la iglesia. Las palabras “Sobre esta roca [petra]” refieren efectivamente a Pedro. Debido a la revelación que él había recibido y la confesión que motivó en él, Pedro fue nombrado por Jesús a sentar la fundación de la iglesia futura”

(Ridderbos, Bible Student's Commentary: Matthew [Zondervan, 1987], page 303 as cited in Butler/Dahlgren/Hess, page 35-36)

Ridderbos enseña que Pedro es la roca debido a su revelacion que recibio y la confesion que motivo en el.
Esto tampoco apoya la interpretacion catolica romana.

Los apologistas católicos citan estas palabras de Craig S.Kenner:

Tu eres Pedro” Jesús dice (16:18), luego Pedro paralelo “Tu eres el Cristo” (16:16). Luego juega con el apodo de Simón, “Pedro”, que seria aproximadamente en inglés “Rocky”: Pedro es “Rocky” y sobre esta roca Jesús construiría su iglesia (16:18).... protestantes... a veces han argumentado que Pedro en griego (Petros) difiere el término griego de la roca utilizada aquí (Petra).... Pero por los días de Jesús, los términos fueron generalmente intercambiables, y la forma original Aramea del apodo de Pedro que Jesús probablemente utilizo (Kephas) significa simplemente “roca”. Además, Jesús no dice, “Tu eres Pedro, pero en esta roca voy a construir mi iglesia”.... el copulativo kai casi siempre significa “y”.... Jesús' enseña que es el fundamento último para discípulos (7:24-27; cf. 1 1Cor 3:11), pero aquí Pedro funciona como la fundación roca como los apóstoles y profetas en Efesios 2:20-21.... ….Jesús no asigna simplemente este papel arbitrariamente a Pedro, sin embargo; Pedro es la “roca” porque es él quién confesó a Jesús como el Cristo en este contexto (16: 15-16)….”

(Keener, A Commentary on the Gospel of Matthew [Eerdmans, 1999], page 426-427)

Fijemonos bien Craig Kenner dice al final de su escrito:

“Jesus no dice Tu Eres Pedro,pero en esta roca voy a construir mi iglesia..el copulativo kai casi siempre significa “y”…Jesus enseña que es el fundamento único ultimo para sus discípulos(7:24-27,cf.1 Cor.3:11)…pero aquí Pedro funciona como la fundación roca como los apostoles y profetas en Efesios 2:20-21…Pedro es la roca porque es el quien confeso a Jesus como el Cristo en este contexto(16:15-16)”

Para Craig Kenner:

1-Jesus es el fundamento ultimo para los discípulos.(7:24-27,1 Cor.3:11)

2-El copulativo kai diferencia la construcción directa en Pedro.

3-Pedro es la fundacion roca como también los apostoles y profetas.(Efesios 2:20-21)

4-La confesión de Pedro de Jesus como el Cristo lo hace “roca”

Esto no apoya la interpretación católica como los apologistas católicos pretenden.

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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Miér Nov 24, 2010 1:04 am

Algunos citan a Oscar Cullman como si el apoyara el primado de Pedro haciendolo "Papa de Roma" en Mateo 16.18 cuando no es asi.
Para Cullman no habia fundamento para ver a Pedro como "Papa de Roma"

El erudito Oscar Cullmann, escribe:

“La fundación de la Iglesia romana por Pedro no se puede comprobar ni considerarse como algo probable… Sobre un cargo episcopal de Pedro nunca se dice nada"

(Oscar Cullman, Pedro: Discípulo, apostol, y martir., p. 113 Westminster Press 1952).

Asi que Cullman negaba el “papado de Pedro” como vemos en sus propias palabras. Oscar Cullmann no apoya la interpretación del catolicismo romano de Pedro como “el Papa de Roma” en Mateo 16:18

En los Datos Biograficos de Oscar Cullmann que presenta Editorial CLIE leemos:

“En 1952 publicó San Pedro, discípulo, apóstol y mártir, donde admite que Mt. 16:18-19, significa un verdadero primado del apóstol, restringido a su persona y sin posibilidad de sucesión, teoría acogida favorablemente por muchos evangélicos conservadores”.

(Oscar Cullman, Datos Biograficos,Editorial CLIE).

Asi que,los apologistas catolicos deben ir quitando a "uno mas" de entre los eruditos que segun ellos apoya el "papado de Pedro",cuando se analizan mas detenidamente las opiniones de los eruditos vemos que no existe ningun apoyo.

El erudito del NT Douglas Moo escribe:

“De manera que la Iglesia de Roma,como afirmo mas adelante Ambrosiaster,el padre de la Iglesia,probablemente había tenido sus orígenes en la sinagoga.(ver Patrologia Latina.Vol.1 col.46).En el siglo IV,la tradición de la Iglesia(el Catalogus Liberianus) nombra a Pedro como fundador y primer obispo de la Iglesia Romana.Sin embargo,tradiciones mas tempranas indican que tanto Pedro como Pablo participaron en esta empresa (Ireneo,Adv.Her.3.1.2;3.3.1).La mayor parte de los eruditos modernos están de acuerdo en que Pedro no tuvo parte en el establecimiento de la Iglesia de Roma”(ver p.ej.Oscar Cullmann,Pedro:Discipulo,Apostol y Martir Filadelfia:Westminster,1962,72-157)”

(Douglas Moo, Comentario de Romanos pag.126.Editorial Vida)

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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Jue Feb 03, 2011 7:22 pm

un saludo a todos

gracias por este estudio hermanos TETI y EZGAR,muy interesante saber los verdaderos posibles origenes de la iglesia de roma.
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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Sáb Mar 05, 2011 5:48 am

?Episcopado Colegial o Monarquico?

Los historiadores de la Iglesia Primitiva E.Backhouse y C.Tyler escribieron:

"La comunidad de Jerusalen y las otras que procedian del judaismo se estructuraron segun el modelo de las comunidades judias.Al frente de ellas no esta una sola persona,sino un "colegio" de ancianos o presbiteros,que se trata de grupo de personas de competencia reconocida.Asi,en los Hechos de los apostoles vemos que la organizacion de las comunidades palestinenses se dirigen colegialmente por un cuerpo de presbiteros o ancianos(vease Hch.11:30,15:21)...Pero tanto en las comunidades en territorio judio,como en las iglesias de la gentilidad,el modo de gobierno obedece a una estructura plural en numero de dirigentes y colegial en sus formas,que en un caso estaba formado por presbiteros-ancianos y en otro por obispos-pastores...Los asi llamados eran pastores y administradores de las asambleas de fieles.Asi,Jeronimo podia escribir:

"El anciano es lo mismo que el obispo y,antes de que bajo la influencia del diablo se hubiesen multiplicado los partidos,las iglesias eran gobernadas por el consejo de ancianos"

(Jeronimo sobre Tito, vease tambien W.Walker,Historia de la Iglesia Cristiana,p.87K.S.Latourette,Historia del Cristianismo,vol.I,pp.55)

Y en otro lugar:

"Al principio,las iglesias se gobernaban por el consejo comun de los presbiteros,pero luego fue elegido uno de ellos que estuviese sobre los demas,como remedio contra los cismas...Y asi,poco a poco y para evitar disensiones,todo el cuidado y solicitud le fue concedido a uno"

(Jeronimo,Carta 146)

A partir del siglo II,del cuerpo o colegio de episcopos va destacandose poco a poco un presidente que pronto se quedara con el nombre de obispo a titulo de exclusividad y se distinguira claramente del colegio o cuerpo de presbiteros...Las siete cartas de Ignacio de Antioquia son el primer testigo y los documentos mas antiguos de cuantos conocemos en favor de la existencia del ministerio "episcopal monarquico".

Lo que no sabemos es como se desarrollo la evolucion.Lo cierto es que por la misma epoca en otros lugares,por ejemplo en Roma,todavia se daban direcciones colegiadas de las comunidades...Pero a lo largo del siglo II el ministerio del obispo monarquico acabo por imponerse de forma unitaria en todas las iglesias regionales....El obispo,en los primeros tiempos,solo ejercia autoridad sobre su congregacion.A medida que aumentaron las congregaciones,en vez de nombrar nuevos obispos,lo que se hacia era delegar a los ancianos pertenecientes al consejo del episcopado o a la iglesia mas cercana...Paulatinamente,los obispos,que antes habian tenido la misma categoria y habian sido independientes unos de otros,dejaron de serlo.Las ciudades mas grandes del Imperio,como Antioquia,Corinto,Efeso,Alejandria y Roma,compartieron con Jerusalen una autoridad y veneracion especiales.Llamabanse catedras apostolicas o iglesias madres."

(E.Backhouse y C.Tyler,Historia de la Iglesia Primitiva pags.147-152.CLIE)

Jose Miguel Arraiz escribio:

Las razones de parte del protestantismo para cuestionar el origen apostólico del episcopado monárquico son varias.

La razón obvia es que carecen de una legítima sucesión de obispos que pueda rastrearse hasta algún apóstol, y en esa situación casi a manera de despecho han optado por que si si ellos no tienen episcopado válido, entonces nadie.


Respuesta:

Tampoco puede probarse que Pedro fue obispo de Roma 25 anos.Se cuestiona el "episcopado monarquico" de acuerdo a las evidencias primitivas iniciales de organizacion de la iglesia como acabamos de ver,en las cuales originalmente "no existia el episcopado monarquico",eso vino despues.

El erudito de Oxford en origenes del cristianismo primitivo J.D.N.Kelly nos dice sobre el "episcopado monarquico" que:

"Esto fue un desarrollo natural una vez que el episcopado monarquico,es decir,el gobierno de la iglesia local por un solo obispo,a diferencia de un grupo de presbiteros-obispos,finalmente surgio en Roma a mediados del siglo II"

(J.D.N.Kelly,Diccionario Conciso del Cristianismo Primtivo pag.6.Liturgical Press 1992 pag.6)


Paul Maier reconocido historiador cristiano escribio:

"Ni Pedro ni Pablo fundaron la iglesia de Roma,que existia ya antes que Pablo llegara(Ro.1:18-11).Con todo,por cuanto ambos apostoles fueron martirizados en epoca muy temprana de su historia,es comprensible que pronto llegasen a ser considerados como fundadores honorarios,por asi decirlo....Que los dos apostoles sufirieran el martirio al mismo tiempo en Roma es tambien algo dudoso"

(Paul Maier,Eusebio:Historia de la Iglesia.pag.84 Editorial Portavoz)

Maier tambien nos dice:

"Terminos que Eusebio usa para la epoca temprana de su historia(p.ej.,"obispo de Roma" o "de Antioquia",el "episcopado de Jerusalen"la "diocesis de Alejandria") son mayormente anacronicos y reflejan etapas posteriores en el desarrollo de la jerarquia eclesiastica mas cercanos a la propia epoca de Eusebio.
Clemente de Roma,por ejemplo,dificilmente fue obispo en el sentido posterior,sino mas bien un presbitero encargado de comunicar preocupaciones de la Iglesia de Roma a los creyentes en Corinto."

(Ibid.pag.129.Editorial Portavoz)


El erudito y apologista James White escribio:

"Cuando se habla de Lino,Anacleto,Clemente,Evaristo,Alejandro,Telesforo,Higinio(AD 142) Kelly siempre toma nota de la misma cosa:no habia episcopado monarquico en Roma en este momento!...Solo con Higinio que dice que el episcopado monarquico esta comenzando a emerger.....?Que significa esto? Bueno es muy dificil que haya un ejercicio de la "autoridad papal" cuando no hay papado!.La forma primitiva de gobierno de la Iglesia de Roma es la biblica:una pluralidad de ancianos"

(James White,How Reliable Is Roman Catholic History?.Ministerios Alfa y Omega)


El Historiador Justo Gonzalez quien recibio su M.A. en Yale y luego recibio el Ph.D escribio:

"Quizas al principio no habia en Roma un episcopado "monarquico"(es decir,un solo obispo),sino mas bien un episcopado colegiado en el que varios obispos o presbiteros conjuntamente dirigian la vida de la iglesia.
Durante los primeros siglos de la historia de la iglesia,el centro numerico del cristianismo estuvo en Oriente,y por tanto los obispos de ciudades tales como Antioquia y Alejandria tenian mucha mas importancia que el obispo de Roma.Y aun en el Occidente de habla latina,la direccion teologica y espiritual del cristianismo no estuvo en Roma,sino en Africa latina,que produjo a Tertuliano,Cipriano y San Agustin"

(Justo Gonzalez,Historia del Cristianismo Tomo I pag.274.Unilit)

Por cierto el apologista catolico Jose Miguel Arraiz no considera "confiable" al historiador Justo Gonzalez,y claro que no puede considerarlo "confiable" ya que contradice y niega su "teoria" del episcopado monarquico.Pero la falta de "confiabilidad" en Justo Gonzalez por parte de Jose Miguel no cambia el hecho de que Justo Gonzalez es un Historiador confiable por cierto graduado de Yale.

Raymond Brown,Justo Gonzalez,etc y toda aquella autoridad "reconocida" en la materia para Jose Miguel Arraiz "no es confiable" y no lo es porque "no aprueban" el episcopado monarquico" como modelo original del Nuevo Testamento y la Iglesia Primitiva que es lo que el pretende "probar" para darle respaldo y legitimidad al "papado".Eso se llama "desonestidad apologetica objetiva"

Veamos otro testimonio de otro historiador CONFIABLE:


El Teologo e Historiador Cesar Vidal escribio:

"La carta de Clemente a los corintios del ano 96 carece totalmente del tono de autoridad episcopal que,ocacional y erroneamente se le atribuye.En torno al ano 110,Ignacio que en seis de sus siete cartas insiste en la necesidad del oficio episcopal-no lo menciona,sin embargo en relacion a Roma.En ese mismo siglo II,Hermas no hace la menor referencia a un solo obispo de Roma sino tan solo a los ancianos que presiden la iglesia,es decir,que todavia el modelo de episcopado monarquico no habia sustituido al sistema presbiterial que encontramos en el Nuevo Testamento.Muy posiblemente,la figura del obispo romano,en exclusividad,no aparecio antes de bien entrado el siglo II o incluso con posteridad"

(Cesar Vidal,Pablo,el judio de Tarso.Pag.325.EDAF)



El Historiador William Walker nos dice:

"Incluso el episcopado monarquico de un solo obispo tardo bastante tiempo en desarrollarse en Roma,pues parece que no fue hasta Aniceto(154-165) que aparece un solo jefe exclusivo de la iglesia romana.Hasta entonces,el gobierno eclesiastico de dicha sede habia sido uno colegial"

(William Walker,Historia del Cristianismo p.64)


El Diccionario Teologico Ilustrado de Lacueva y Ropero nos dice:

"Mientras las iglesia dependio de su matriz judia,las asambleas cristianas reflejaban la estructura de las sinagogas,con un consejo de ancianos al frente de las mismas,pero a medida que el cristianismo se gentiliza,se vuelve grecolatino y la autoridad pasa de los ancianos o presbiteros(presbyteroi) a los obispos(episkopos).La autoridad se concentra ahora en una persona que a su vez acrecienta sus poderes y,en consecuencia,es sacralizada en sus funciones....Se puede decir que la iglesia se hizo a imagen y semejanza de las estructuras politicas del imperio.El modo de ejercer autoridad,las vestiduras de sus ministros,el alcance de su jurisdiccion,fue calcado por los dirigentes eclesiasticos de las autoridades civiles"

(Diccionario Teologico Ilustrado Lacueva y Ropero pag.445.CLIE)


El erudito del Nuevo Testamento y critico textual el Dr.Gordon Fee nos dice:

"En Filipenses 1:1 Pablo se dirige,por primera vez,tanto a la iglesia como a sus (plural)dirigentes (episkopoi,"supervisores" y diakonoi "diaconos")las mismas palabras que se utilizan en 1 Timoteo 3:2 y 8 Tito 1:7).De no ser por esta referencia,no hubiera habido forma de conocer su anterior existencia.Sin embargo,y puesto que tenemos tal referencia,podemos asumir que las demas iglesias tenian tambien la misma pluralidad de liderazgo...Algunos han defendido que Timoteo y Tito tenian que nombrar a un solo episkopos,bajo el cual habria un grupo de diaconos,la exegesis de los pasajes clave (1 Tim 3:1-2,8;5:17,Tito 1:5-7) y una comparacion con Hechos 20:17 y 28 indican lo contrario.En todos los casos el liderazgo era plural...El orden de la iglesia que encontramos en las pastorales encaja facilmente con lo que encontramos en las demas cartas paulinas y en libro de los Hechos,por el contrario,es muy distinta de las epistolas de Ignacio tanto en espiritu como en los detalles"

(Gordon Fee,Comentario de las Epistolas 1 y 2 Timoteo y Tito pags.56.CLIE)


Los eruditos G.J.Wenham,J.A.Moyer,D.A.Carson y R.T.France escribieron:

"La palabra obispo no debe ser identificada con la funcion de los obispos posteriores.La idea de un obispo autoritario tal como se ve en la funcion del obispo atraves de la historia cristiana no pertenece al pensamiento del NT..Pablo estaba escribiendo a aquellos cuyo trabajo era supervisar,pero que no poseian una autoridad independiente.No hay sugerencia de que habia un solo obispo en cada iglesia,y ciertamente ninguna de que un sobreveedor,como sucedio en el caso de los obispos posteriores,supervisaria varias iglesias".

(Nuevo Comentario Biblico:Siglo Veintiuno G.J.Wenham,J.A.Moyer,D.A.Carson y R.T.France pag.1345.Casa Bautista de Publicaciones)



Los eruditos Guthrie, Wiseman, J. Alec Motyer, Alan M.Stibbs escribieron:

"Los mismos funcionarios se los denomina indistintivamente ancianos (presbyteroi) que describe el rango como "mayores" y "obispos"(episkopoi) que describe fuciones como "sobreveedores".Una sola Congregacion puede tener varios(Hechos 20:17,28"

(Nuevo Comentario Biblico Guthrie, Wiseman, J. Alec Motyer, Alan M.Stibbs pag.878.Casa Bautista de Publicaciones)


El Comentario Biblico Moody nos dice:

"Como los terminos "obispo" y "diacono" son practicamente sinonimos(cf.J.B.Lightfoot,St.Paul Epistle to the Philippians p.96 ss.) y como habia varios "obispos" (adviertase el plural)en Filipos,seria ilogico defender por lo que aqui se dice que existia el episcopado ya en el siglo primero"

(Comentario Biblico Moody pag.371.Portavoz)


El erudito catolico romano Raymond Brown escribio:

"No es correcto afirmar que la organizacion eclesiastica de las comunidades cristianas locales,tal como se refleja en las Pastorales,presenta la forma plenamente desarrollada que correspone ya al siglo II...Las Epistolas de Ignacio de Antioquia(martirizado 177) reflejan una organizacion muy desarrollada en las comunidades locales.Cada iglesia esta presidida por un obispo que posee poderes propiamente episcopales.Dependiendo de este obispo,hay un grupo de sacerdotes.Siguen luego los diaconos.Hay una tajante distincion,por lo que se refiere a la potestad,entre el obispo monarquico y los sacerdotes,ambos terminos no son intercambiables.
Las Pastorales en cambio,reflejan una organizacion menos desarrollada.No hay un jefe local de la comunidad dotado de poderes propiamente episcopales.En cada iglesia hay un grupo de presbiteros(presbyteroi) que tambien son llamados episkopoi...Esta forma de organizacion que nos presentan las Pastorales concuerda con lo que encontramos en otros pasajes del NT"

(Raymond Brown,Comentario Biblico San Jeronimo pag.248.Ediciones Cristiandad)


El erudito catolico romano en historia de la iglesia primitiva Norbert Brox de la Universidad de Ratisbona escribe:

"La afirmacion de que Pedro habia sido el primer obispo de Roma surgio en el siglo II...Que fuera su obispo esta excluido ya que por la historia del ministerio episcopal monarquico consta con toda certeza que hasta aproximadamente el 140 d.C. en Roma como en otras iglesias regionales,no hubo obispos unicos,sino siempre un colegio episcopal"

(Norbert Brox,Historia de la Iglesia Primitiva pags.133-135.Herder,Barcelona 1986)


Los autores de la Historia de la Iglesia Catolica escribieron:

"A mediados del siglo II no existe aun una sucesion expresa de obispos monarquicos o de Pedro..."

(Historia de la Iglesia Catolica.Varios Autores pag.56.Herder,Barcelona)


La manera de decirnos la historia que esos cambios se produjeron es la aparicion de una evolucion que nace en el siglo II sin origen ni autoridad biblica,transformando al episcopado como una institucion eclesiastica en detrimento del presbitero que se le considera inferior al obispo.

(Abraham Dastferrez,El Origen Astral y Babilonico de la Nueva Era pag.192.CLIE)


La Recepcion del Vaticano II en Los Manuales de Eclesiologa Espanoles reconocen:

"Por otra parte,la diferencia entre obispos y presbiteros es el resultado de una evolucion que solo se cierra ya fuera del Nuevo Testamento(san Ignacio de Antioquia).En el tema de la "sucesion apostolica",junto con Y.Congar,nuestro eclesiologo observa como no se puede aplicar el principio de la sola Scriptura...Es probable que para muchas comunidades el obispo fuera simplemente el primero del colegio "presbiterial",por ello no hay ninguna duda de que es preciso tener en cuenta el desarrollo historico"

(La Recepcion del Vaticano II en Los Manuales de Eclesiologa Espanoles pags.153-154.Editrice Pontificia Universita Gregoriana,Roma 2004)

Pedro no pudo haber sido obispo de Roma por la sencilla y buena razon de que el episcopado monarquico fue instituido hacia mediados del siglo segundo.La primera epistola de Clemente a los Corintios nos permite deducir con seguridad que la situacion primitiva de la pluralidad de obispos(episkopos) se habia mantenido.Para Clemente los terminos episcopo y presbitero tienen el mismo significado y son intercambiables...Encontramos la misma sinonimia en el Pastor de Hermas..Aparecen siempre juntos sin que ninguno de ellos ejerza la preponderancia sobre los demas...A lo largo de los primeros siglos,todos los obispos fueron apostolicamente y canonicamente iguales entre ellos,todos eran por igual sucesores de los apostoles.....En el 7 Concilio de Cartago se levanta la voz contra los que quieren constituirse obispos de obispos y pretender que sus colegas les obedezcan en virtud de un privilegio tiranico.Es cierto que se citan a menudo algunos extractos De Unitate Eccl en favor de la tesis romana,pero incluso eruditos catolicos(Mgr.Battifol) han reconocido que este texto esta plagado de interplaciones posteriores.Ver Moreton:op.cit,pp.173-175"

(Introduccion a la Eclesiologia,Alfred Kuen pag.145.CLIE)


En el libro catolico "Tu eres Pedro:el papado en la historia" escrito por Mario Madrid-Malo Garizabal Profesor de la Facultad de Derecho Canonico de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogota este profesor catolico reconoce lo siguiente:

"Desde luego,en tiempos de Pedro cuando apenas se daban los primeros pasos en la ordenacion institucional del cristianismo,el episcopado no era lo que mas tarde llego a ser.Segun advierten historiadores,teologos y canonistas,en la iglesia de la edad apostolica no fue utilizada una nomenclatura fija para designar a los ministros de la comunidad,y se hablaba indistintamente de obispos y presbiteros al referirse a quienes trabajaban,dentro de modelos diversos de organizacion,como guias e instructores de la via cristiana(Cf.Brox Norbert,Op.cit.pp.114-119...etc)....Por lo demas,en el culto cristiano solo se usaron catedras a partir del siglo II,cuando se impuso el episcopado monarquico y la sede del obispo se convirtio en el punto de atencion de toda la asamblea...Tampoco puede nadie creer que Pedro ejercio en la iglesia universal de su tiempo una autoridad exactamente igual a la hoy ejercida por los sumos pontifices,pues apenas a partir del siglo XI aparecio claramente en el derecho canonico la idea del primado romano(Juan Devoti,Instituciones de Derecho Canonico,Paris 1881 pp.48-62).Sobre este punto debe anotarse que en los primeros diez siglos de la historia eclesiastica el obispo de Roma nunca intervino en la designacion de los obispos de las demas diocesis,y que solo a partir del siglo XIII empezaron los papas a reservarse para si el derecho de nombrar a los sucesores de los apostoles.Segun datos de Garrett Sweeney citados por el arzobispo dimisionario de San Francisco(EE.UU),John Quinn,de los 646 obispos diocesanos que habia en la iglesia latina en 1829,al morir Leon XII,622 no desempenaban sus cargos por nombramiento directo de la Sede Apostolica..Pedro jamas fue visto por los otros cristianos de su epoca bajo los rasgos de un pontifice-rey dotado,por voluntad divina de los poderes inherentes a una soberania absoluta...La iglesia de hoy no es la del siglo II,cuando varios pastores de probada ortodoxia,entre ellos Ireneo de Lyon sintieron que tenian el derecho y el deber de criticar la excomunion emitida por el papa Victor(189-198)contra los obispos de Asia Menor...El apostol Pedro jamas empleo alba,casulla o estola,y nunca pudo versele celebrando la liturgia con mitra,baculo y anillo.En cuanto a la tiara,la corona triple en muy buena hora abandonada por los ultimos papas,no fue insignia pontificia sino hasta apartir del siglo XIV(Lesage Robert,Ornamentos y objetos liturgicos,Andorra,1959,p.150)"

(Tu eres Pedro:el papado en la historia,Mario Madrid-Malo Garizabal pags.35-37.San Pablo)


En la Biblia Catolica (Nuestra Sagrada Biblia:Letra Grande) leemos:

"obispos,presbiteros,diaconos que parece reflejar un estadio posterior al de Pablo,aunque sin llegar al episcopado monarquico del siglo II"

(Nuestra Sagrada Biblia Catolica:Letra Grande pag.1612.San Pablo)


Jose Miguel Arraiz escribe:

El argumento protestante…una falacia de autoridad

La falacia de autoridad es aquella que sostiene que algo es cierto porque así lo afirma una autoridad en la materia. En el caso que nos ocupa, los católicos reconocemos como autoridad al Magisterio vivo de la Iglesia por sobre lo que algún teólogo católico pueda opinar.


Respuesta:

Sin embargo Jose Miguel cita a Jose Orlandis teologo e historiador catolico y no al "magisterio" para apoyar sus opiniones.?Donde esta la Falacia realmente?
No es tanto solo la "afirmacion" por alguien que sea una autoridad en la materia,sino el demostrarlo como algo "biblico" e "historico"

El mismo Jose Miguel dice:

"suministro como referencia un conjunto de opiniones autorizadas de teólogos católicos que argumentan contundentemente a favor del origen apostólico del episcopado monárquico".

?Y el Magisterio donde quedo?

Esta es la contradiccion de Jose Miguel Arraiz.Recordemos que habia dicho:

"En el caso que nos ocupa, los católicos reconocemos como autoridad al Magisterio vivo de la Iglesia por sobre lo que algún teólogo católico pueda opinar".

Por eso Jose Miguel "descalifica" a Raymond Brown(quien reconoce que no habia episcopado monarquico) diciendo que Brown no consideraba historico al Libro de Lucas,sin embargo no da las citas para verificar si eso es verdad o no.Asi habia dicho de Samuel Vila que "falsifica" citas patristicas sin embargo resulto ser un error de Jose Miguel.

Jose Miguel cita a Jose Orlandis:

Muchas iglesias del siglo I fueron fundadas por los Apóstoles y, mientras éstos vivieron, permanecieron bajo su autoridad superior, dirigidas por un colegio de presbíteros que ordenaba su vida litúrgica y disciplinar. Este régimen puede atestiguarse especialmente en las Iglesias paulinas, fundadas por el Apóstol de las Gentes. Pero a medida que los Apóstoles desaparecieron, se generalizó en todas partes el episcopado monárquico, que ya se había introducido desde un primer momento en otras iglesias particulares. El obispo era el jefe de la Iglesia, pastor de los fieles, y en cuanto sucesor de los Apóstoles, poseía la plenitud del sacerdocio y la potestad necesaria para el gobierno de la comunidad”[5]

Respuesta:

Orlandis "reconoce" que mientras los apostoles vivieron,permanecieron bajo su autoridad superior,dirigidas por un "colegio de presbiteros"
Orlandis reconoce tambien que:"se generalizó en todas partes el episcopado monárquico, que ya se había introducido desde un primer momento en otras iglesias particulares....."

Esto ultimo es muy importante "el episcopado monarquico ya se habia introducido"...Si es algo que se introdujo entonces biblicamente esta no era el patron que nos muestra el NT. lo cual Orlandis reconoce con sus palabras "ya se habia introducido".


El erudito Robert Baker nos dice:

"El Nuevo Testamento nos muestra que aun los mismos apostoles respetaban la autoridad de las iglesias que habian fundado.Antioquia no le pidio permiso a Jerusalen para empezar el movimiento misionero,y Pablo no consulto primero a Pedro antes de predicar la salvacion a los gentiles por todo el Imperio Romano.....En el segundo siglo se siguo el mismo principio.El obispo Ireneo de Lyon condeno al obispo Eleuterio de Roma (174-89) por seguir la herejia y reprendio a Victor el obispo de Roma(189-98) por intolerancia,sin embargo reconocia su derecho final de tener sus propias opiniones.Origenes negaba(182-251)que la iglesia cristiana estuviera edificada sobre Pedro y sus sucesores:todos los sucesores de los apostoles decia el,son igualmente herederos de la promesa....En el periodo del Nuevo Testamento la iglesia consistia de la gente de un cuerpo local,los lideres estaban al mismo nivel de la gente,pero servian porque habian recibido dones especiales del espiritu....La igualdad original entre los varios pastores,obispos o presbiteros que servian en una misma iglesia,empezo a desaparecer.En la iglesia del Nuevo Testamento no habia diferencia de oficio entre un obispo y presbitero,los dos nombres sencillamente describian funciones del mismo oficio(Hechos 20:17-35).Sin embargo muy pronto en el segundo siglo empezo a hacerse comun que uno de los ministros asumiera la direccion...El oficio del obispo crecio mas alla de los confines de una sola congregacion...El plan del Nuevo Testamento requeria que cada congregacion tuviera su propio liderato y fuera independiente de cualquier autoridad de otra congregacion...Las cartas de Ignacio de 115 muestran las tendencia que mas tarde se convirtio en una corrupcion del modelo del Nuevo Testamento"

(Robert Baker,Compendio de la Historia Cristiana.Casa Bautista de Publicaciones)


El Comentario Biblico Mundo Hispano nos muestra:

"Los doce apostoles ejercian una funcion tan distintiva que en si misma hubiera excluido cualquier idea de un episcopado monarquico....Una practica que emergio gradualmente en los siglos siguientes"

(Comentario Biblico Mundo Hispano pag.51.Daniel Carro.Editorial Mundo Hispano)


El erudito espanol Jose Martinez en su libro "Fundamentos Teologicos de la Fe Cristiana" escribio:

"El culto era sencillo,con elementos carismaticos y la organizacion simple.Su gobierno continuaba siendo ejercido por "ancianos" o "presbiteros"(llamados tambien episkopoi,obispos) ayudados en la administracion por diaconos,pero sin el menor atisbo del orden jerarquico que surgiria y se desarrollaria posteriormente"

(Jose Martinez,Fundamentos Teologicos de la Fe Cristiana pags.348-349.CLIE)

El apologista catolico Jose Miguel Arraiz acusa de "selectivos" a aquellos que presentan una refutacion a cualquier dogma catolico romano,pero en cualquier investigacion logicamente se tiene que hacer una "seleccion de informacion",el punto aqui es cual de las dos selecciones de informaciones esta mas apegada a los hechos y cuenta con un mayor reconocimiento por parte de la Escritura,eruditos,teologos e historiadores.Ese es el punto que Jose Miguel no acepta porque el aceptar seria ir en contra de las doctrinas catolico romanas.


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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Lun Abr 25, 2011 6:49 am

Recapitulando lo que dicen los eruditos sobre Mateo 16:18 y el Papado.


A.T.Robertson

"?Cual es la peña sobre la que Cristo Edificaria su vasto templo?
No sobre Pedro solamente,ni principalmente.Por su confesion,Pedro recibio la ilustracion para la roca sobre la que la iglesia de Cristo reposara.Es la misma clase de fe que la que Pedro acaba de confesar"

(A.T.Robertson,Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento pag.47.CLIE)


Walter Martin:

"Todos somos piedras pequeñas construidos en un tabernáculo espiritual...Jesucristo,es el jefe,la piedra angular....pero todos somos parte del edificio.. y estamos edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas..Cristo Jesus,el jefe,la Piedra Angular ".

(Dr. Walter Martin ?What Are Roman Catholic Taught About the Pope and Papal Infallibility?)


William Barclay nos dice que Pedro:

"No es la Roca en que se funda la Iglesia;esa Roca es Dios.Pedro es la primera piedra de toda la Iglesia.Pedro fue la primera persona que descubrio quien era Jesus...En otras palabras Pedro fue el primer miembro de la Iglesia....Y a partir de entonces,todos los que hacen el mismo descubrimiento que Pedro son piedras vivas anadidas al edificio de la Iglesia...Jesus es el unico fundamento y nadie puede poner otro"

(William Barclay,Comentario al Nuevo Testamento 17 Tomos en 1 pag.136.CLIE)


Thayer:

"Petra una roca,…:Mt.16:18(algunos interpretan lo que se refiere a la distinción,generalmente se observa en el griego clásico,entre petra,la roca viva masiva,y petros,una individual,pero fragmento grande"

(Thayer, J.H. A Greek-English Lexicon of the New Testament. New York: American Book Company, 1886, p. 507)


Merrill Unger:

"La verdad acerca de la deidad de Cristo("el Hijo del Dios viviente" y no "el Hijo de David") iba a ser el fundamento de la iglesia,18,y no Pedro."Tu eres Pedro(petros,una piedra),y sobre esta roca(petra,gran saliente de roca),edificare mi iglesia"(cp.1 P.2:4-6,donde el apostol dejo bien en claro que nunca debia pensarse en el como "la roca")

(Merrill Unger,Nuevo Manual Biblico de Unger pag.372.Portavoz)


Diccionario Expositivo de Palabras del A.T y N.T.Exhaustivo VINE:

"petra,denota una masa de roca,en distincion a petros,una piedra o peñasco sueltos,o una piedra que se puede arrojar o mover con facilidad.Para la naturaleza de petra vease Mt.7:24,25,27.51,60,Mc.15:46,Lc.6:48,dos veces,como tipo de un fundamento seguro,porque esta fundada sobre la roca Apoc.6:15,16,Is.2:19ss,Os.10:8,Lc.8:6-13:piedra,donde se usa como ilustracion,1 Cor.10:4 dos veces:roca metaforicamente,de Cristo y del testimonio acerca de El,aqui esta la clara distincion entre petra,acerca del Señor mismo y petros el apostol"

(VINE Diccionario Expositivo de Palabras del AT y NT EXhaustivo pags.647-648.Caribe-Betania)


Bullinger:

"Pedro, que se llamaba asi,no por la firmeza de carácter,pero por las razones que lo contrario.Pedro era como un Petros,un material de piedra en un lugar hoy y mañana en otro..Ninguno de los 12 era tan vacilación o menos en su defecto (excepto Judas).Cristo es “la roca” Mat.16:18,1 Co.10:4 y “otro fundamento nadie puede poner"

(Bullinger's Critical Lexicon and Concordance pag.650.Kregel Academic)


Oscar Cullmann:

“La fundación de la Iglesia romana por Pedro no se puede comprobar ni considerarse como algo probable… Sobre un cargo episcopal de Pedro nunca se dice nada"

(Oscar Cullman, Pedro: Discípulo, apostol, y martir., p. 113 Westminster Press 1952).


Phillip Schaff:

"Aqui Agustin explica explicitamente que Pedro no es la roca.Su confesion de la fe es.El separa la confesion de Pedro de la persona de Pedro,La Iglesia no se construye sobre su persona,para el dice que "el Cristo no construyo su iglesia en un hombre sino en la confesion de Pedro".Si no se construye sobre su persona no hay oficio papal.La fundacion es la confesion de Pedro que senala a Cristo como la fundacion verdadera.Que senala a Cristo,la construccion sobre la confesion de la fe de Pedro construye uno sobre Cristo,que es la ultima roca.
Temprano en su ministerio Agustin indico que la roca era Pedro solamente,el pronto cambio su opinion y atravez de su carrera larga e ilustre el expone los pensamientos en forma modificada:

"Para ver que Cristo es la roca(petra),Pedro es la gente cristiana.Pero la roca(petra) esta en el nombre original.Por lo tanto Pedro es supuesto de la roca:no la roca de Pedro:pues no llaman a Cristo del cristiano,sino el cristiano de Cristo....construire sobre mi,no sobre ti"

(Phillip Schaff,Nicene y Post-Nicene,volumen VI,St.Agustin,sermon 26:1-4,pp.340-341)


Paul Maier:


"Ni Pedro ni Pablo fundaron la iglesia de Roma,que existia ya antes que Pablo llegara(Ro.1:18-11).Con todo,por cuanto ambos apostoles fueron martirizados en epoca muy temprana de su historia,es comprensible que pronto llegasen a ser considerados como fundadores honorarios,por asi decirlo....Que los dos apostoles sufirieran el martirio al mismo tiempo en Roma es tambien algo dudoso"

(Paul Maier,Eusebio:Historia de la Iglesia.pag.84 Editorial Portavoz)


John Ankerberg:

"Jesús estuvo de acuerdo con la declaración de Pedro y lo usó para enseñar que él mismo será la roca, el fundamento sobre el cual se construyó la iglesia. En efecto, Jesús dice: "Tú eres Pedro", petros, una pequeña piedra "y sobre esta petra" roca masiva-gran, refiriéndose a la declaración veraz de Pedro de la divinidad de Cristo, es sobre esta verdad que Jesús dice que Él edificaría Su iglesia".

(What Are Roman Catholic Taught About the Pope
and Papal Infallibility? by Dr. John Ankerberg)


Craig Blomberg:

"Es evidente que no hay nada en estos versos de las doctrinas especificamente catolicas del papado,la sucesion apostolica,o infabilidad de Pedro"

(Craig Blomberg,Comentario sobre Mateo Nashville:Broadman Press.1992)


D.A.Carson:

"El texto no dice nada acerca de los sucesores de Pedro,la infabilidad,o la autoridad exclusiva.Estas interpretaciones finales implican insuperables problemas exegeticos e historicos"

(D.A.Carson,Mateo Grand Rapids:Zondervan 1984)


Norman Geisler y Ron Rhodes:

"1-A Pedro se le habla en segunda persona("tu") en este pasaje,mientras que "esta roca" es en tercera persona.
2-Pedro(petros) es un termino masculino singular y "roca"(petra) es femenina singular.Por consiguiente,no tienn el mismo referente.Aun si Jesus dijo estas palabras en arameo(que no distingue generos),el inspirado original griego si hace tales distinciones....3-La misma autoridad que Jesus le dio a Pedro en Mateo 16.18 se la da a todos los apostoles en Mateo 18.18,4-Ningun comentarista catolico le da a Pedro la primacia en maldad simplemente porque fue senalado por la reprimenda de Jesus unos cuantos versiculos despues:"!Quitate de delante de mi Satanas! Me eres tropiezo,porque no pones la mira en las cosas de Dios,sino en las de los hombres(Mt.16:23)...San Agustin este escribio:"Sobre esta roca,por lo tanto,dijo,que tu has confesado,yo edificare mi iglesia.Pues la Roca(petra) es Cristo;y sobre este fundamento fue edificado Pedro mismo"(Agustin,"Del Evangelio segun Juan",Trtado 12435,Los Padres Nicenos y Post-Nicenos,Serie I,7:450)

(Norman Geisler y Ron Rhodes,Respuestas a las Sectas pag.139.Patmos)


Douglas Moo:

“De manera que la Iglesia de Roma,como afirmo mas adelante Ambrosiaster,el padre de la Iglesia,probablemente había tenido sus orígenes en la sinagoga.(ver Patrologia Latina.Vol.1 col.46).En el siglo IV,la tradición de la Iglesia(el Catalogus Liberianus) nombra a Pedro como fundador y primer obispo de la Iglesia Romana.Sin embargo,tradiciones mas tempranas indican que tanto Pedro como Pablo participaron en esta empresa (Ireneo,Adv.Her.3.1.2;3.3.1).La mayor parte de los eruditos modernos están de acuerdo en que Pedro no tuvo parte en el establecimiento de la Iglesia de Roma”(ver p.ej.Oscar Cullmann,Pedro:Discipulo,Apostol y Martir Filadelfia:Westminster,1962,72-157)”

(Douglas Moo, Comentario de Romanos pag.126.Editorial Vida)


James White:

"He expresado esto en lenguaje no tecnico como pasar de segunda persona "tu eres Pedro" a la tercera persona "esta roca"."Esta roca" se refiere a algo distinto de la persona que se esta abordando en la frase anterior,algo que encontramos en el contexto inmediato.
La confesion que Pedro da de la Mesianidad de Jesus es el pensamiento central de todo el pasaje.Dios en su gracia ha dado a Pedro una idea que no encuentra su origen en la voluntad del hombre,pero en Dios el Padre mismo"

(Dr.James White,Ministerios Alfa y Omega)


Craig S.Kenner:

“Esta promesa se hace a Pedro porque Pedro fue el que confeso a Jesus (v.16)…y otros edifican sobre el fundamento a través de su proclamación de la misma confesión”

(Craig S.Kenner, Comentario del Contexto Cultural de la Biblia:Nuevo Testamento pag.84.Editorial Mundo Hispano)


Hendricksen:

"El pasaje no admite ninguna concesion,asi como de la autoridad absoluta-casi de un mero hombre o de sus sucesores"

(William Hendricksen,Expocision del Evangelio segun San Mateo.Grand Rapids:Baker Book House,1973)


John MacArthur:

"Jesus estaba comparando a Pedro,una piedra pequeña,a la gran roca montañosa en la que El edificaría su iglesia.El antecedente de la roca se toma como inspiración la confesión de Pedro de Jesus como:”El Cristo,el Hijo del Dios viviente"

(MacArthur, Mateo 16-23,28.(Chicago Moody 1988)


Jamiesson,Fausset y Brown:

"No sobre Pedro,el hombre,sino como confesor de una fe,que le habia sido revelada divinamente.Mi iglesia,dice nuestro Senor,llamando suya la Iglesia,una expresion magnifica observa Bengel con respecto de si mismo,lo que no ocurre en otra parte de los evangelios"

(Jamiesson,Fausset and Brown,Comentario Exegetico y Expplicativo de la Biblia,Tomo II.El Nuevo Testamento,pag.67.Casa Bautista de Publicaciones)


Richard C.H.Lenski:

"Tambien desafiamos la referencia al arameo para intentar borrar la diferencia entre petros y petra.Sabemos muy poco del idioma arameo para afirmar que cuando Jesus hablo esas palabras uso el mismo vocablo arameo en ambas declaraciones.Nos gustaria saber mas acerca del arameo tal como fue hablado en los tiempos de Jesus.Por lo tanto,esa apelacion al arameo sustituye algo desconocido e hipotetico por lo que es plenamente conocido y que constituye una base segura,como lo es el texto inspirado en el idioma griego de las Sagradas Escrituras".

(Richard C.H.Lenski,The Interpretation of St.Matthew´s Gospel.p.627)


Samuel Lewis Johnson:

"Aun si la postura romana fuera correcta,los romanistas tienen que demostrar que la autoridad de Pedro era transmisible.Esa controversia es un castillo dogmatico en el aire.Ademas,tendria que demostrarse que la autoridad de Pedro fue transmitida a los obispos de la Iglesia de Roma,otra imposibilidad.
Por supuesto,si la Iglesia realmente fue edificada sobre Pedro,eso lo explicaria todo,es decir,sus errores y sus fracasos a traves de los siglos"

(Samuel Lewis Johnson,"Notas ineditas de la expocision del Evangelio de Mateo"(1977)


Liddell y Scott:

"petros" seria,como un guijarro,o canto de piedra,como algo que ha sido sacado de una roca,y que puede ser llevado por las aguas debido asu poco peso.Por cuanto en ningun lugar aparece "petros" como la "masa rocosa"

(Diccionario Liddell y Scott,eruditos del siglo XIX,Universidad de Oxford)


Abbott-Smith,A Manual Greek Lexicon of the New Testament:

"Petros se refiere a una piedra o roca suelta,mientras que petra significa una roca madura,un terreno rocoso firme,una roca grande y extendida que sirve de fundamento"

(Abbott-Smith,A Manual Greek Lexicon of the New Testament,p.359)


M.S.Terry:

"La verdadera interpretación de las palabras de Jesús a Pedro, en Mat. 16:18, sólo pueden apreciarse plenamente por medio de una comparación y un estudio cuidadoso de todos los textos paralelos. Jesús dice a Pedro: "Tú eres Pedro (Petros) y sobre esta petra (o sea "esta roca", Epitaute te petra) edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella". ¿Cómo es posible de sólo este pasaje decidir si la roca (petra) se refiere a Cristo (como sostienen San Agustín y Wordsworth) o a la confesión de Pedro (Lutero y muchos teólogos protestantes) o a Pedro mismo? Es digno de notarse que en los pasajes paralelos de Marcos 8:27‑30 y Lucas 9:18‑21, no aparecen estas palabras de Cristo a Pedro. El contexto inmediato nos presenta a Simón Pedro como hablando por, y representando a, los discípulos, respondiendo a la pregunta de Jesús con la confesión audaz y llena de confianza: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Evidentemente Jesús se conmovió al escuchar las fervientes palabras de Pedro y le dijo: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre mas mi Padre que está en los cielos". Fuesen cuales fuesen el conocimiento y las convicciones que acerca del me­siazgo y divinidad de Jesús hubiesen alcanzado los discí­pulos antes de esta ocasión, es un hecho que esta nueva confesión de Pedro poseía la novedad y la gloria de una revelación especial. No debía su origen a *'carne ni san­gre", es decir, no era una declaración de origen natural o humano sino que era la explosión espontánea de una divina inspiración del cielo. En aquel instante Pedro fue poseído por el Espíritu de Dios y en el fervor ardiente de tal inspiración habló las palabras mismas que el Padre le inspiró. Por eso Jesús ‑1o declaró "bienaventurado" o feliz (makarios).

Volviendo ahora al relato de la presentación de Simón al Salvador (Juan 1:31‑43) comparamos la primera mención del nombre Pedro. Su hermano Andrés lo condujo a la presencia de Jesús y éste, mirándole, le dice: "Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas, que significa Pedro" (Petros). Así, desde el principio, Jesús le dice quien es y lo que será. Carácter bastante dudoso era en ese principio Simón, el hijo de Jonás: irritable, impetuoso, inestable, irresoluto. Pero Jesús vio que vendría una hora cuando se convertiría en la memorable piedra (Pedro) valerosa, fuerte, estable y firme, el confesor representativo y típico del Cristo. Retornando nuevamente al pasaje en Mateo, es fácil ver que mediante su inspirada confesión del Cristo, Hijo del Dios viviente, Simón ha alcanzado el ideal previsto y profetizado por su Señor. Ahora, realmente, se ha hecho Pedro; ahora "tú eres Pedro", no ya, "serás llamado Pedro". Por consiguiente, no podemos desechar la convicción de que el manifiesto juego sobre las palabras petros y petra (en Mat. 16:18) tiene una significación intencional e importante y también una alusión a la primera aplicación del nombre a Simón (Juan, 1:43), como si el Señor hubiese dicho: "Acuérdate, Simón, del nombre significativo que te di la primera vez que nos vimos. Te dije entonces: "Serás llamado Pedro"; ahora te digo: "Tú eres Pedro".
hallamos escrito que los cristianos constituyen "la familia (domésticos) de la fe, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; en el cual compaginado todo el edificio va creciendo para ser un templo santo al Señor; en el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu". Habiendo hecho la transición natural y fácil de la figura de una familia u hogar a la estructura dentro de la cual mora la familia o existe el hogar, el apóstol habla"

(M.S.Terry,Hermeneutica Biblica.CLIE)


Matthew Henry:

"(A) Solamente Jesucristo es la principal piedra del ángulo (v. 20b). El término griego akrogoniaíos vuelve a salir únicamente en 1 Pedro 2:6 y significa, según Rienecker, no solamente el fundamento único sobre el que descansa el edificio (v. 1 Co. 3:11), sino el ángulo (gr. gónos) que empalma dos paredes que suben rectas, así como la cima (gr. ákros) que, como una cúpula, cubre y cierra por arriba el edificio. Es, pues, la iglesia es como una casa santa, completamente excavada en la Roca (Mateo 16:16), como era el caso de la habitación interior en gran parte en las casas de los israelitas. Significa así que Cristo mismo es el Fundamento, la norma y la cabeza rectora de la comunidad cristiana.

(B) Sobre este único Fundamento, descansan, como columnas, las verdades cristianas predicadas por los apóstoles y profetas. Pablo habla del FUNDAMENTO (gr. Themélios, el mismo vocablo que sale en Ap. 21:14) de los apóstoles y profetas (profetas del Nuevo Testamento. Véase Hch. 13:1), al ser estos últimos varones inspirados por Dios que ayudaban a los apóstoles en su ministerio (v. Hch. 11:27, 28; 21:10, 11) Pablo no quiere decir que LAS PERSONAS de los apóstoles y profetas sean dicho fundamento, sino el MENSAJE que predican, como se ve por 1 Corintios 3:5-15; Gálatas 1:6-9; Hebreos 13:7-9)"

(Matthew Henry pag.1.678 sobre Efesios 2:20)


Henry Halley:

“La "Roca"(18) sobre la cual Jesus habia de edificar su Iglesia no es Pedro,sino la verdad que Pedro confesaba,es decir,que Jesus es el Hijo de Dios.La deidad de Jesus es el cimiento sobre el cual descansa la iglesia.Es el credo fundamental del cristianismo.Tal es el significado inconfundible del lenguaje"

(Halleys's Bible Handbook pag.392.Casa Bautista de Publicaciones)



Erwin Lutzer:

"Cuando Cristo dijo a Pedro "Tu eres Pedro y sobre esta roca edificare mi iglesia" tenia la intencion evidente de hacer un juego de palabras,la palabra Pedro significa roca.Sin embargo,no debe escapar a nuestra atencion el hecho de que en el texto griego se emplean dos palabras separadas."Tu eres Pedro(petros),y sobre esta roca(petra) edificare mi iglesia.Puesto que "petra" se refiere a una roca grande como es el caso de una pena,es posible que Cristo aludiese a si mismo con esta palabra.En otros lugares del N.T. se habla de el como fundamento de la iglesia.
Los escritos del N.T. que hablan con mayor claridad acerca de Cristo como cabeza de la iglesia y de la igualitaria de todos los creyentes ante Dios,son elaborados por Pedro.El presento a Cristo como la piedra principal del angulo(1 P.2:6).Con la misma claridad enseno que todo creyente es un sacerdote ante Dios (1 P.2:4-7)"

(Erwin Lutzer,Doctrinas Que Dividen pags.85-87.Portavoz)


William MaCdonald:

“El primer termino petros,significa piedra o canto suelto,el segundo petra significa peña,como una base rocosa.De modo que lo que Jesus dijo aquí realmente fue:”tu eres Pedro(piedra),y sobre esta roca edificare mi iglesia”.No dijo que edificaría sobre una piedra,sino sobre una roca.Pedro nunca se refirió asi mismo como el fundamento.”

(William MaCdonald, Comentario Biblico:El Nuevo Testamento pag.559.CLIE)


Comentario Biblico Moody del Nuevo Testamento:

"Hay un evidente juego de palabras entre Pedro(Petros,nombre propio que significa una piedra) y roca(Petra,masa rocosa).El cuerpo espiritual,la iglesia,que aqui se menciona por primera vez,se edifica sobre el hecho relativo a Cristo divinamente revelado y que Pedro confeso(1 Co.3:11;1 P.2:4),conforme los hombres se van dando cuenta de la persona y la obra de Cristo y las reconocen(asi opinaron Cristosomo y Agustin).
Otra opinion corriente entre algunos protestantes(Alford,Broadus,Vincent) es que Pedro(junto con los otros apostoles;Ef.2:20;Ap.21:14) es la roca,pero sin el atributo de supremacia papal que le atribuye el dogma antibiblico de los romanistas"

(Comentario Biblico Moody pag.30.Portavoz)


Evis Carballosa:

"El significado de petra seria una manera clara de diferenciar entre una pequeña piedra individual(Pedro) y una masa de roca(el Señor)quien es el mismo Jehova-Jesus(Dt.32:4).Ademas,eso es lo que evidentemente tenian en mente Pedro(1 P.2:4-8) y los apostoles(Ro.9:33,Ef.2:19-22).Tambien hay que añadir que ese era el punto de vista de los grandes interpretes de las Escrituras del pasado,como Cristosomo,Agustin,Ambrosio y Jeronimo.

Algunos han objetado que el Señor hablo en arameo,y que en ese idioma no existe ninguna diferencia entre petros y petra.Como respuesta a esa objecion hay que decir que aqui se trata con el texto inspirado,no con una conjetura.No hay pruebas de que el Señor hablase en arameo solamente.En realidad,los eruditos modernos opinan lo contrario.Ademas,no debe dudarse que Jesus muchas veces uso el idioma griego para comunicarse con los discipulos".

(Evis Carballosa,Mateo:La Revelacion de la Realeza de Cristo pags.70-71.Portavoz)


Dave Hunt:

"Los protestantes arguyen que alli hay un juego de palabras en el versiculo clave mencionado:En el griego,"Pedro" es petros,una piedra pequena,mientras que "roca" en el griego es petra,una roca enorme como Gibraltar.Esa petra enorme solo podia ser Cristo mismo y la confesion de que Jesus es el Cristo,como Pedro acababa de expresarlo".

(Dave Hunt,Una Mujer Cabalga La Bestia pags.151-152.Harvest House 1994)


Ron Carlson y Ed Decker:

"A lo largo de la historia,la iglesia catolico romana ha afirmado que Jesus construyo su iglesia sobre Pedro,como la roca sobre la cual debia ser edificada.Sin embargo,no es esto lo que Jesus estaba diciendo.De hecho,aqui se presenta un interesante juego de palabras.Cuando Jesus le dice a Pedro "Te digo que tu eres Pedro" usa la palabra griega "petros",que se refiere a una piedra o roca pequena.Cuando dice "Sobre esta roca",utiliza la palabra griega "petra",que identifica un penasco,una gran piedra,una piedra angular,un lecho de piedra.
En realidad le estaba diciendo "Pedro,tu eres una piedra pequena,pero sobre esta piedra,la "petra",es sobre la que voy a edificar mi iglesia"
?Que era aquella piedra angular,aquella petra?
Pedro sabia que era.El mismo lo habia afirmado ya dos versiculos antes,cuando habia declarado:"Tu eres el Cristo,el Hijo del Dios viviente".Al efecto,Jesus le estaba diciendo:"Pedro tienes razon,la iglesia va a ser construida sobre el Cristo"

(Ron Carlson y Ed Decker,Realidades Sobre Doctrinas Falsas pags.253-254.Unilit)

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Última edición por Edgar Trevino el Lun Abr 25, 2011 10:32 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Lun Abr 25, 2011 9:05 am

?Estuvo Pedro alguna vez en Roma?


La primacía de Roma y la Iglesia Católica Romana, basada en que el apóstol Pedro fundó la iglesia en la ciudad y luego fue martirizado y sepultado allí, ciertamente ha sido cuestionada desde tiempos medievales.

En aquel entonces, los primeros en expresar sus dudas fueron probablemente los valdenses, una secta inconforme con la ortodoxia romana prevaleciente. Desde su punto de vista, “el silencio de la Biblia era bastante contundente”, refiere Oscar Cullmann en Peter: Disciple, Apostle, Martyr [Pedro: Discípulo, Apóstol, Mártir] (1953, 1962)

Otros lanzaron desafíos esporádicos durante los siglos siguientes en contra de la enseñanza de que Pedro había estado en Roma, pero ninguno organizó un asalto importante sino hasta principios del siglo XIX. Fernando C. Baur de Tubinga, aplicando un modelo hegeliano a su estudio del cristianismo temprano, sugirió que el libro de Hechos describía un proceso progresivo mediante el cual el cristianismo petrino fue desafiado y remplazado por el cristianismo paulino, a partir del cual se desarrolló el cristianismo romano. Por consiguiente, Pedro había sido hecho a un lado y no había necesidad de que estuviera en Roma o de que se le viera como el líder de la iglesia. Aunque los coetáneos de Baur rechazaron su enfoque, logró acertar un golpe al punto de vista tradicional y, para gran desagrado del Vaticano, otros dieron continuidad al asunto con cierto grado de vehemencia durante el siglo XX.

El Papa Benedicto ha llevado de nuevo el tema a la conciencia pública desde que asumió el cargo, pero no es el único que lo ha hecho durante los últimos años. Lamentablemente, en la década de 1950 los arqueólogos católico-romanos descubrieron una tumba en Jerusalén con un osario —una caja de huesos empleada en los entierros judíos del siglo primero— que llevaba grabado el nombre “Simón Bariona” (un nombre con el cual se conoce al apóstol Pedro en los Evangelios). Para no quedarse atrás, el Vaticano pronto produjo su propia evidencia arqueológica de que la tumba y los restos de Pedro fueron sepultados debajo del altar mayor en la Basílica de San Pedro en Roma. El corazón de su argumento es un sarcófago descubierto en la primera mitad del siglo pasado, que las autoridades comenzaron a examinar más de cerca en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.


UN SILENCIO SEPULCRAL

Desafortunadamente, no hay manera de demostrar si el sarcófago o el osario contienen los verdaderos restos de Pedro. Por tanto, sería más productivo dejar a un lado la arqueología y enfocarnos en la literatura histórica disponible para que todos la analicemos.

Ése es el enfoque adoptado en una de las principales aportaciones al estudio de esta cuestión. En Pedro: Disciple, Apostle, Martyr, Cullmann prestó especial atención al material literario en busca de una conclusión al respecto, y los especialistas más contemporáneos han reforzado ese enfoque. En el año 2001, al resumir su presentación en una conferencia en Roma de la Asociación Europea de Estudios Bíblicos (European Association of Biblical Studies), Jürgen Zangenberg observó: “Desde que comenzaron las excavaciones debajo de la Catedral de San Pedro en la década de los cuarenta y hasta que culminaron en 1953 con el anuncio oficial del Papa Pío XII de que se habían encontrado los verdaderos restos de San Pedro, muchos especialistas se han mantenido escépticos acerca de la importancia de los descubrimientos”. Luego continuó enfatizando que “ni siquiera los más enérgicos proponentes de la autenticidad del descubrimiento pueden negar que poco —si es que hay algo— de las primeras tumbas presenta algún rastro cristiano. Las tumbas de los siglos I y II de nuestra era se asemejan mucho a los simples sepelios contemporáneos de la gente común de los barrios que rodean Roma”. Además, los cristianos romanos no mostraron interés alguno en el sitio hasta “alrededor del año 160 d.C.”, cuando construyeron “un sencillo monumento que consistía de un nicho y un patio (el Tropaion Gaii).”


No obstante, Zangenberg enfatizó que este monumento no pudo haber tenido el propósito de señalar la tumba del apóstol “debido a que el recuerdo del… lugar de sepultura original de Pedro se había perdido para la época en que se erigió el Tropaion. La existencia del Tropaion no dio lugar al desarrollo de un sitio de entierro cristiano, sino que se integró a una de las calles de un cementerio no cristiano de clase media”. No fue sino hasta tiempos de Constantino, señaló, que “el sitio fue final y firmemente controlado por los cristianos, tras lo cual borraron todo rastro anterior de actividad de entierro aparte del espacio inmediato que rodeaba al Tropaion”.

A la luz de lo anterior, Cullmann parece justificado al analizar la evidencia literaria de los primeros siglos en busca de una base para establecer la presencia y martirio de Pedro en Roma. ¿Cuáles son, entonces, las pruebas que respaldan la afirmación del Papa respecto a la autoridad de la Iglesia Católica Romana?


¿ESCRITO EN CÓDIGO?

Normalmente se reconoce que el Nuevo Testamento guarda silencio respecto al paradero general de Pedro luego de su arresto y la ejecución que buscaba el Rey Agripa a principios de la década de los años 40 d.C. (Hechos, 12). Pedro reaparece brevemente en Jerusalén varios años después (alrededor del 49 d.C.) para una reunión de los apóstoles y otros líderes de la iglesia, según lo registró Lucas en Hechos, 15. A partir de entonces el Nuevo Testamento no dice nada acerca de la ubicación de Pedro, excepto por un comentario en su propia epístola: en 1a Pedro 5:13 envía saludos de parte de los miembros de la iglesia en Babilonia.

Quienes desean ver a Pedro claramente ubicado en Roma consideran su uso del término Babilonia como una clave para Roma; no obstante, otros insisten que la epístola no contiene un lenguaje codificado para ocultar el paradero del apóstol.

El fallecido Carsten Thiede era un especialista que buscaba demostrar que el código se encontraba en uso antes del año 70 d.C. y, por tanto, antes de que Pedro escribiera su epístola, y que el apóstol intentaba ocultar su paradero; sin embargo, el mismo Thiede señaló que “para un habitante del Imperio Romano era perfectamente posible, y, de hecho, algo un tanto natural, comparar el antiguo Imperio Babilónico con el Romano en términos de su respectivo tamaño, esplendor y poder, e igualmente en un sentido negativo, en relación con su decadencia moral”. Así, aunque el nombre Babilonia en realidad podía haber sido dado a Roma antes del año 70 d.C., el propósito no era ocultar la capital del imperio, sino elevar su posición en el mundo al enfatizar su linaje. Por ello, la afirmación de Thiede en cuanto a que Pedro empleó el término Babilonia para ocultar el hecho de que realmente se encontraba en Roma carece de credibilidad.

En cambio, Babilonia sí es un nombre en código para Roma en el escrito subsiguiente del Apocalipsis de Juan y se convierte claramente en una característica de los escritos del siglo II. Además, los judíos emplearon ese término de una manera polémica a partir del año 70 d.C., cuando los romanos dieron lugar a la caída de Jerusalén y la destrucción del templo. Al igual que los babilonios antes que ellos, los romanos habían destruido el centro de la religión judía. Este uso se dio después de la supuesta fecha del martirio de Pedro, pero ciertamente coincidiría con el empleo del término Babilonia para Roma en el libro de Apocalipsis.

Margherita Guarducci, quien escribió acerca del descubrimiento de las grutas en el Vaticano, sugiere que el historiador judío Josefo niega la presencia de judíos en la Babilonia Mesopotámica durante la época en que Pedro escribió su epístola; sin embargo, no señala que Josefo despliega gran elocuencia acerca de los fondos que los judíos que se encontraban en Babilonia enviaron para el templo de Jerusalén. Su referencia al hecho de que no había judíos en Babilonia se encuentra en el contexto de una guerra en el área a mediados del siglo primero.

El relato del Nuevo Testamento parece indicar que hubiera sido bastante posible que Pedro escribiera su epístola desde la misma ciudad o provincia de Babilonia. Su ministerio era con los judíos y, como señalan los escritos de los siglos siguientes, Babilonia era un centro de judaísmo desde antes y hasta mucho tiempo después de Pedro.

Ciertamente, ésa sería una solución más adecuada para establecer su paradero que la alternativa: que Pablo se negó a dirigirse a él en su epístola para la iglesia en Roma y que Lucas omitió señalar la presencia de Pedro en esa ciudad cuando él y Pablo arribaron allí como resultado de la apelación de Pablo al César (Hechos 28), aparentemente ocurrida alrededor del año 60 d.C. La evidencia dentro de la epístola a los Romanos, escrita alrededor del año 57 d.C., establece que Pablo no tenía conocimiento de que ningún apóstol, mucho menos Pedro, le hubiera precedido en Roma. Como señala Waldensians, el silencio del Nuevo Testamento en este tema es ensordecedor.

Entonces, si el Nuevo Testamento no habla de que Pedro se encontrara en Roma, ¿qué otra prueba hay?

CLEMENTE Y EL CONTEXTO

Debido a que el Nuevo Testamento no dice nada al respecto, los escritores católicos en particular generalmente basan su argumento en un texto no bíblico conocido como la Primera Epístola de Clemente a los Corintios. Esta carta constituye “probablemente” (de acuerdo con el Profesor de Teología de Notre Dame, Richard P. McBrien, autor de Lives of the Popes [Vidas de los Papas]) la obra del Clemente conocido en la lista oficial de pontífices del Vaticano como Clemente I. De acuerdo con algunos padres de la Iglesia Católica, es el mismo Clemente al que Pablo menciona en su carta a la iglesia en Filipos (Filipenses 4:3), aunque, de nueva cuenta, no hay forma de verificarlo.

Por lo regular, la epístola de Clemente se data justo antes de finalizar el siglo primero, y en ella realiza una declaración acerca de Pedro y Pablo:

“Pero, dejando los ejemplos de los días de antaño… pongámonos delante los nobles ejemplos que pertenecen a nuestra generación. Por causa de celos y envidia fueron perseguidos y acosados hasta la muerte las mayores y más íntegras columnas de la Iglesia. Miremos a los buenos apóstoles. Estaba Pedro, que, por causa de unos celos injustos, tuvo que sufrir, no uno o dos, sino muchos trabajos y fatigas, y habiendo dado su testimonio, se fue a su lugar de gloria designado. Por razón de celos y contiendas Pablo, con su ejemplo, señaló el premio de la resistencia paciente. Después de haber estado siete veces en grillos, de haber sido desterrado, apedreado, predicado en el Oriente y el Occidente, ganó el noble renombre que fue el premio de su fe, habiendo enseñado justicia a todo el mundo y alcanzado los extremos más distantes del Occidente; y cuando hubo dado su testimonio delante de los gobernantes, partió del mundo y fue al lugar santo, habiendo dado un ejemplo notorio de resistencia paciente”.

A partir de esta pequeña sección se deduce que tanto Pedro como Pablo fueron martirizados en Roma; no obstante, la declaración de Clemente se ha tomado fuera de contexto. En un artículo de la publicación Scottish Journal of Theology del año 2004, Michael D. Goulder, profesor emérito de estudios bíblicos en la Universidad de Birmingham en el Reino Unido, examinó el contexto del relato de Clemente. Al aplicar el análisis literario al texto, Goulder determinó que la declaración acerca de Pedro y Pablo debía leerse bajo los términos de las secciones anterior y siguiente. Antes del pasaje arriba citado, Clemente había dado siete ejemplos del Antiguo Testamento de personas que habían sufrido a causa de los celos. (Sólo una, el hermano de Caín, Abel, realmente había muerto como resultado de los celos). Goulder luego procedió a mostrar que cada uno de los ejemplos del Antiguo Testamento tenía un paralelo en el Nuevo Testamento en cuanto a que cada persona o grupo había sufrido de una manera similar a causa de los celos. Entre estos últimos ejemplos Clemente nombró primero a “las mayores y más íntegras columnas” de la iglesia; ellos, como Abel, habían sido “acosados hasta la muerte”. Esta descripción ciertamente encajaría con el apóstol Santiago. Pedro, señaló Clemente, había huido (justo como Jacob había huido de su celoso hermano, Esaú) y Pablo (como José en el Antiguo Testamento) había sido enviado a prisión.

En otras palabras, según lo que Goulder leía en la epístola, Clemente ni siquiera había hecho referencia a si Pedro o Pablo habían sido martirizados o no; la carta simplemente se refería a ellos como que habían sufrido a causa de los celos de otros. El propósito de Clemente al dar estos ejemplos era sólo corregir a los corintios por los problemas internos que veía surgir a causa de los celos y la envidia que se estaban desarrollando entre ellos (1ª Clemente 3). Goulder considera que, basado en esta aclaración, y según lo que dice Clemente, Pedro bien pudo haber muerto en su cama en Jerusalén.

La muerte de Pablo crea una interrogante para quienes sostienen que la epístola de Clemente señala que los celos llevaron al martirio del apóstol, en cuanto a que también tienden a aceptar las tradiciones de los siglos II y III que sostienen que el apóstol murió bajo las órdenes de Nerón, luego del incendio de Roma. A partir de esas tradiciones posteriores, la muerte de Pablo está relacionada con la conveniencia política más que con los celos. Los dos puntos de vista (ninguno de los cuales puede ser corroborado) parecerían ser incompatibles.

En cuanto a Pedro, no sabemos nada de su muerte a partir de ninguna fuente del siglo I aparte del último capítulo del cuarto Evangelio. En Juan 21:18 se le describe sólo como siendo guiado hacia donde él no deseaba ir. La tradición no verificada de su crucifixión de cabeza data de finales del siglo II, casi 150 años después de su muerte.

Lo que es básico en la idea del martirio de Pedro y Pablo es el uso de Clemente de un término traducido al español como “testimonio” que muchos interpretan como “martirio”, pero su uso para transmitir ese significado parece estar ausente de cualquier otra fuente del siglo I; sin embargo, el término se usa con frecuencia a lo largo del Nuevo Testamento para transmitir la idea de un testigo o testimonio. No fue sino hasta después de la época de Clemente, en el siglo II, cuando llegó a significar “martirio”. A la luz de la estructura literaria de la epístola de Clemente, sería más seguro interpretar el término como “un testigo hablado” o como “un testimonio”.

¿Por qué, entonces, encontramos tantas interpretaciones en esta sección de Clemente?

Desde el siglo siguiente leemos relatos acerca de los líderes de otras sectas o de herejías en Roma. Justino Mártir, un ciudadano romano, reportó que el hereje Simón el Mago llegó a la ciudad; sin embargo, no dijo absolutamente nada de la supuesta presencia de Pedro en ese lugar. Se dice que Marción, otro hereje, pasó tiempo en Roma. Se añade también a Valentín, un maestro líder de una secta que hoy se clasifica como gnóstica. Parecería que estar presente en Roma se convirtió en un aspecto de la identidad o autenticidad de un grupo religioso. De esa forma, si el movimiento cristiano ortodoxo en ciernes veía a Pedro como el líder de los apóstoles luego de la muerte de Jesús, debía entonces ser de alguna manera introducido al escenario de Roma como un medio para validar o dar autoridad a la religión.


EN BUSCA DE EVIDENCIA

Las referencias de Clemente a los apóstoles han estado sujetas a otros análisis literarios. Recientes estudios acerca del valor de los testigos oculares en las sociedades orales han revitalizado la idea de que los Evangelios podrían ser realmente relatos de testigos presenciales de la vida y enseñanzas de Jesucristo. (Consulte, por ejemplo, el libro de Richard Bauckham, Jesus and the Eyewitnesses: The Gospels as Eyewitness Testimony [Jesús y los Testigos Oculares: Los Evangelios como Testimonio Presencial [2006]).

Markus Bockmuehl, profesor de estudios bíblicos y de la Iglesia primitiva en Oxford, ha aplicado ese enfoque a los escritos de Clemente. Para él, la mera mención del nombre de Pedro y Pablo indica que Clemente y la iglesia en Roma los conocía personalmente, y que ello constituye una prueba de que Pedro estuvo en esa ciudad. Lo que podemos decir a su favor es que tiene gran precaución en su enfoque en este asunto.

No obstante, debemos formularnos dos preguntas. Debido a que la epístola de Clemente fue escrita para Corinto, en Grecia, ¿al recuerdo de quién se refiere Clemente, al de aquéllos que se encontraban en la iglesia de Corinto, o en la de Roma? Bockmuehl supone que a estos últimos pues ello apoya su idea de que Pedro estuvo en Roma. Y la segunda: siguiendo el argumento de Bockmuehl, ¿la mención de un nombre personal indica que las personas realmente habían conocido al individuo, o que simplemente habían escuchado hablar de él?

Tomemos, por ejemplo, la epístola de Pablo a los Corintios, en la que se dirige a Pedro (o a Cefas, como él lo llama). ¿Significa que la iglesia en Corinto había conocido a Pedro o que tenía trato de primera mano con él? Posiblemente; no podemos saberlo con certeza; sin embargo, ¿sucede lo mismo con Santiago, al que algunas veces se refiere como “el hermano del Señor”? También se le menciona por su nombre, aunque es probable que una persona sólo hubiera conocido a Santiago si hubiera visitado Jerusalén. En otras palabras, el conocimiento de aquellas personas que participaban en la tarea de difundir el evangelio estaba bien establecido entre las iglesias, dondequiera que se ubicaran, simplemente por su transmisión de boca en boca. En algunos casos los miembros de la iglesia podían haber visitado Jerusalén para las fiestas o para acompañar a Pablo, y ellos pudieron haber conocido personalmente a los líderes, pero, para la mayoría de la iglesia, su conocimiento sólo pudo haber sido de boca en boca.

Entonces, la sugerencia de Bockmuehl en cuanto a que se puede establecer la ubicación física de Pedro basándose en que la audiencia de Clemente tenía un recuerdo personal del apóstol requiere un análisis mucho mayor antes de que se pueda considerar como evidencia.

Conforme se ha ido desarrollando la discusión, las opiniones expresadas han profundizado la postura confesional de su autor. Los estudiosos católicos ven la evidencia desde un punto de vista católico, mientras que los protestantes adoptan un nivel de escepticismo con respecto a las afirmaciones. Entonces, por supuesto, los especialistas podrían no tener una postura confesional como para defender y analizar el material desde el punto de vista de un estudio histórico-crítico.

¿Qué es, entonces, lo que se puede decir acerca de la evidencia de que Pedro haya estado en Roma? Zangenberg sugirió en la conferencia antes señalada que se trató de una idea del siglo II que ganó popularidad luego de la época de Constantino. El difunto profesor John C. O’Neill de Edimburgo, al dirigirse a la misma conferencia, planteó que el Papa Dámaso I (366–384) adoptó historias de Pedro y Pablo en Roma con el propósito de elevar la primacía de Roma por encima de los demás obispados en el Este; la política de la iglesia dictaba que Pedro no sólo debía haber estado en Roma, sino que se debía pensar que también murió allí.

La historia sugiere que el conocimiento de los lugares de sepultura de los apóstoles murió con sus contemporáneos del siglo primero. Los ejemplos de los apóstoles eran apreciados y honrados, pero a esos hombres no se les colocaba en pedestales para ser reverenciados, como en las generaciones posteriores. Los escritos del siglo II describen una serie de creencias y prácticas muy distintas entre quienes afirmaban seguir a Jesucristo de lo que encontramos en los escritos del siglo primero.

¿Estuvo Pedro alguna vez en Roma? Es una pregunta difícil para la Iglesia Católica Romana, cuyo derecho a la autoridad apostólica resulta estar basado en evidencias irreales. La escasez de lo que el Papa acusa a las iglesias protestantes se aplica también a la iglesia católica. Como el traje de finas telas que un legendario emperador alguna vez adquirió, la evidencia simplemente no existe.

REFERENCIAS SELECCIONADAS:

1 Richard J. Bauckham, “The Martyrdom of Peter in Early Christian Literature” en Rise and Decline of the Roman World, Vol. 2.26.1, editado por Wolfgang Haase y Hildegard Temporini (1992). 2 Markus Bockmuehl, “Peter’s Death in Rome: Back to Front and Upside Down,” in Scottish Journal of Theology (2007). 3 Oscar Cullmann, Peter: Disciple, Apostle, Martyr (1953, 1962). 4 Michael D. Goulder, “Did Peter Ever Go to Rome?” en Scottish Journal of Theology (2004). 5 Margherita Guarducci, The Tomb of St. Peter: The New Discoveries in the Sacred Grottoes of the Vatican (1960). 6 Edgar Hennecke, New Testament Apocrypha, vol. 2, editado por Wilhelm Schneemelcher, traducción al inglés editada por R. McL. Wilson (1965). 7 Richard P. McBrien, Lives of the Popes (2000). 8 Carsten P. Thiede, Rekindling the Word: In Search of Gospel Truth (1995). 9 Jürgen Zangenberg y Michael Labahn, eds., Christians as a Religious Minority in a Multicultural City: Modes of Interaction and Identity Formation in Early Imperial Rome (2004).


(PETER NATHAN,Vision Journal)


Nace una Leyenda.

El Papa Benedicto XVI preside a la iglesia Católica Romana desde lo que se conoce como la cátedra de Pedro, la cual contiene lo que el Vaticano clama ser la silla en la que Pedro se sentó hace casi dos mil años. Cuando un Papa habla desde esa silla o ex cathedra, sus proclamaciones oficiales son consideradas infalibles.

Todos los argumentos católicos en referencia a la primacía del Papa y de la iglesia romana como un todo están basados en la afirmación fundamental de que Cristo estableció la iglesia a través del apóstol Pedro, y que este llegó a ser el primer obispo de Roma y de ese modo Papa. Sin embargo como se indicó en un artículo previo (vea “¿Estuvo Pedro alguna vez en Roma?” ), la establecida creencia hoy en día de que Pedro vivió y murió en esa ciudad finalmente descansa sobre la interpretación particular de una pieza de correspondencia de los finales del siglo I. La carta de hecho no declara que Pedro jamás haya visitado la ciudad, sin embargo, en ninguna manera dice que haya sido martirizado ahí. Esa idea puede ser leída en contexto por alguien que ya sostiene esa creencia. Aun mas, los escritores del Nuevo Testamento en gran medida callan sobre las áreas geográficas en donde Pedro predicó (jamás siendo Roma mencionada en ese contexto), además de ni siquiera mencionar en donde murió.

Entonces, ¿cómo fue que la colección de mitos y leyendas que rodeaban al apóstol crecieron tanto que eventualmente fue proclamado como el primer Papa?


INFORMES CONTRADICTORIOS

Informes explícitos de que Pedro había estado en Roma comenzaron a circular unos cien años después de su muerte. Alrededor de los años 190 Irineo, un obispo que pasó tiempo en Roma antes de llegar a ser responsable de la iglesia en Galia, escribió una obra conocida comúnmente como Contra los Herejes (Exposición y refutación de la falsa gnosis) en la cual se refiere a la presencia de Pedro en la capital imperial.

El obispo escribió: “Mateo, (que predicó) a los Hebreos en su propia lengua, también puso por escrito el Evangelio, cuando Pedro y Pablo evangelizaban y fundaban la Iglesia. Una vez que éstos murieron, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos transmitió por escrito la predicación de Pedro”.

Irineo, quien obviamente no fue un testigo ocular, al parecer tenía a su disposición una declaración hecha por Papías, quien a los comienzos del siglo II había detallado los escritos de la narración de los evangelios. Conocemos las obras de Papías solo hasta cierto punto, pues fueron citadas por escritores posteriores tales como Irineo, y de forma más significativa por el obispo Eusebio en los finales de los siglos II o III en su Historia Eclesiástica. Al igual que Irineo, Eusebio era un partidario y defensor de la versión imperial romana del Cristianismo, la cual en su época ya predominaba (vea “Eusebio Panfili: Padre de la Historia Eclesiástica”). Este de forma directa cita textualmente a Papías hablando de Marcos en referencia a Pedro:

“Marcos, que fue el intérprete de Pedro, puso puntualmente por escrito, aunque no con orden, cuantas cosas recordó referentes a los dichos y a los hechos del Señor. Porque ni había oído al Señor ni le había seguido, sino que más tarde, como dije, siguió a Pedro, quien daba sus instrucciones según las necesidades, pero no como quien compone una ordenación de las sentencias del Señor. De suerte que en nada faltó Marcos poniendo por escrito algunas de aquellas cosas tal como las recordaba. Porque en una sola cosa puso su cuidado: en no omitir nada de lo que había oído o mentir absolutamente en ellas”. Tal es el relato de Papías acerca de Marcos, declaró Eusebio.

Observe que Papías comentó sobre Pedro estando en Roma. De que Marcos fue a la capital imperial, está establecido en la segunda carta de Pablo a Timoteo, en donde pablo solicita a Timoteo traer a Marcos a Roma, en donde Pablo estaba encarcelado (2 Timoteo 4:11). Aunque si, como varios afirman, Pedro estaba también en Roma y Marcos con él, ¿para qué necesitaría Pablo que Marcos lo trajera consigo a Roma? Aun más, si Pedro estaba predicando en Roma, ¿por que necesitaría la iglesia de ahí a Marcos para proveer notas escritas de esas enseñanzas? Clemente o cualquiera de los ahí presentes pudieron haber compilado notas de primera mano y generado recuento del Evangelio. Mas fidedigno sería que, con la llegada de Marcos a Roma para atender las necesidades de Pablo, proveyera a la iglesia con noticias de lo qué Pedro estaba predicando en otros lugares—noticias que le hacían como el único capacitado para proveer.


ANALIZANDO LA INFORMACION

Así que tenemos dos escritores católicos aludiendo a Papías—Irineo en el siglo II y a Eusebio en el IV. Claramente Eusebio representó su declaración de manera literal, indicando que había tenido a la mano la obra de Papías (de igual manera los académicos han hecho lo mismo). Si Papías hubiera dicho algo sobre la estancia de Pedro en Roma, lo hubiera dicho a beneficio de Eusebio al citarlo; por cierto, siempre estaba deseoso de citar material en referencia a los apóstoles. El hecho de que nunca sugirió claramente que Papías jamás comentó sobre el paradero de Pedro, por lo menos al grado de estar relacionado a Roma. Podemos concluir que Eusebio lo citó sin intento de procurar opinión. Aun más, su silencio sobre la supuesta presencia de Pedro en Roma sugiere que Irineo adornó su propia referencia de Papías. ¿Por qué motivo?

Irineo proporciona una interesante perspectiva dentro del desarrollo de la tradición de que Pedro estuvo en Roma. Aparentemente no solamente decoró las obras de Papías; sus escritos también dan luz sobre la necesidad de establecer la presencia de Pedro en Roma, lo que a su vez aclara la necesidad de expresar ideas propias en otros escritos. En los tiempos de Irineo ya existía un debate, especialmente en Roma, sobre la sucesión apostólica. Irineo era partidario con aquellos que veían a Pedro como el líder de los apóstoles después de la muerte y resurrección de Jesús, y deseando tomar ventaja de la aparente posición de Pedro, este concluyó que Pedro debió haber estado en Roma.

Es importante recordar que Irineo escribió a los finales del siglo II. No tenemos declaraciones anteriores explicitas de la presencia de Pedro en Roma o de su entierro ahí. Justino Mártir, quien escribió desde Roma algunos 40 o 50 años antes que Irineo, no hizo afirmación alguna de que Pedro hubiera estado ahí. Parece ser que Irineo fue el primero de los padres de la iglesia Católica en proporcionar de manera inequívoca declaraciones sobre el asunto.

Por supuesto, es poco probable que Irineo simplemente haya inventado la historia. En efecto, justamente antes de su escrito, una tumba en Roma de buenas a primeras había sido declarada perteneciente a Pedro. Las referencias de Irineo hacia Pedro fueron grandemente influenciadas por esa declaración. De hecho, parece ser que dos tumbas fueron identificadas ser de Pedro por dos grupos diferentes, que después se tornó en controversia en la capital romana hasta que el Papa Dámaso I (366–384 C.E.) estableció preferencia por una de ellas.

La persona que nos proporciona con el estudio categórico y objetivo más reciente del supuesto martirio del apóstol en Roma, es el teólogo Oscar Cullmann, indica que, “anterior a la segunda mitad del siglo II ningún documento asegura explícitamente la estadía y martirio de Pedro en Roma” (Peter: Disciple, Apostle, Martyr [Pedro: Discípulo, Apóstol, Mártir], enfatizado). Se podría considerar solamente un documento como excepción: El Apocalipsis de Pedro, escrito posiblemente durante la revuelta de Bar Kochba (132–135 E.C.). Excepto que está muy fragmentado en el griego y muy contradictorio en el etíope por lo cual su valor es cuestionable. El Canon Muratoriano en latín, escrito en la cuarta parte del siglo II, indica que el Apocalipsis de Pedro de ninguna forma universalmente aceptado aun en ese entonces, teniendo en cuenta “algunos de nosotros no queremos que sea leído en la iglesia”. En otras palabras, a pesar de proporcionar apoyo de que Pedro había estado en Roma, el documento no parece haber sido aceptado aun por aquellos que pudieron haber tomado ventaja de ello. Aun con toda su confusión la obra apócrifa parece haber preparado el camino para futuros argumentos sobre el tema.

Otra obra apócrifa, con fechas de un tiempo posterior a la mitad del siglo II, es los Hechos de Pedro, un documento gnóstico que sitúa a Pedro en roma rivalizando con el primer gnóstico Simón el Mago (vea Hechos 8) realizando milagros. Por el nivel de confusión en los detalles registrados en esta obra podría definirse en el mejor de los casos como una obra corta de ficción. Con todo y esto, los Hechos de Pedro fueron propagados y aludidos por varios escritores egipcios de la época. Incluso, parece haber sido la fuente de origen que los padres de la iglesia del siglo III utilizaron para narrar sobre la muerte de Pedro en Roma. Solamente que el hecho es que estos detalles fueron registrados en escritos de la parte oriental del imperio, levanta más dudas sobre su valor al determinar su realidad histórica.


EN BUSCA DE RENOMBRE

¿Para empezar, por qué era necesario rastrear a Pedro hasta Roma?

Roma era el centro del imperio y como tal pareció haber sido el lugar de reunión para varias de las formas del cristianismo que cada cual clamaba llevar el verdadero evangelio de Jesucristo, y a la misma vez buscaban legitimidad dentro del imperio. Peter Lampe describe al cristianismo en Roma durante este periodo padeciendo una “fragmentación”: todos los grupos clamaban en el nombre de Cristo, pero todos operaban al alcance de la mano uno del otro y sin ningún sentido de comunidad (From Paul to Valentinus: Christians at Rome in the First Two Centuries [Desde Pablo a Valentino: Los Cristianos en Roma Durante los dos Primeros Siglos]).

Es interesante observar a las personas y sectas que se reunían en Roma. Justino Mártir proporciona detalles confiables sobre la estancia de Simón el Mago en Roma (tema desarrollado en los Hechos de Pedro). Sabemos también que el notorio herético Marción estaba en Roma y promulgaba sus ideas de las Escrituras desde esa ciudad. Valentín el Gnóstico, quien conocemos hoy día como uno de los líderes de los grupos clasificados como gnósticos, quien también se estableció en Roma, de la misma manera que otro grupo conocido como los Carpocratianos.

El cristianismo romano estaba compuesto de manera predominante por extranjeros que llegaron a la ciudad de otras partes del imperio. Y aunque estos grupos claramente diferían uno del otro en aspectos importantes, había una característica común en todos ellos: todos buscaban identificarse a sí mismos como separados de los antecedentes judíos de la iglesia. Los primeros seguidores de Cristo eran vistos por las autoridades romanas simplemente como otra secta judía semejante a los fariseos, los saduceos o los esenios. Era esencial para estos grupos que eran atraídos a Roma, los cuales tenían no interés en asociarse con ninguna forma del judaísmo, ser reconocidos como una nueva religión valida. Para lograrlo tenían que demostrar las más altas credenciales. Claramente Pablo había estado en Roma, pero nunca fue un favorito hasta que fue reivindicado por Agustín en el siglo V. De tal modo que encontrarle un lugar a otro gran apóstol, Pedro, dentro de la jerarquía de la iglesia Romana serviría para establecer la autoridad en la línea de sucesión—y por ende la credibilidad—que necesitaba la iglesia para hacerse valer a sí misma sobre todas las demás sectas cristianas.

Todo esto sucedía tras los talones de otro evento que sacudiría al imperio. Jerusalén había sido destruida por Adriano en 135 d.c. en la culminación de la revuelta Bar-Kochba. La iglesia existió en Jerusalén hasta ese entonces, pero con la desaparición de la ciudad los creyentes se dispersaron. La iglesia primitiva vivía con la esperanza del regreso de Jesucristo al Monte de los Olivos, y en particular a Jerusalén. Siempre y cuando Jerusalén permaneciera, la esperanza seguía alimentada.

En el siglo IV, Eusebio proporciono una lista detallada de los líderes de la iglesia en Jerusalén hasta su caída, comenzando con Santiago el hermano de Jesús, siguiendo con Simeón el hijo de Cleofás, y después otros familiares. Eusebio describió una notable reunión en el siglo I con el propósito de elegir el sucesor de Santiago. La seriedad e importancia de esta cita no se había perdido en ellos: “Aquellos de los apóstoles y discípulos del Señor que aun vivían viniendo de todas direcciones se reunieron con aquellos que estaban relacionados con el Señor de acuerdo con la carne (porque la mayoría de ellos aun estaban vivos) para tomar consejo sobre quien era merecedor de tomar el lugar de Santiago”.

Aunque la fuente de Eusebio pudo muy bien haber exagerado algunos de los hechos, su recuento del nombramiento de Simeón junto con los detalles de subsecuentes lideres, es muy posible un recuento exacto de los obispos en Jerusalén; proporcionando dicha lista no hubiera servido como propósito para promocionar a Constantino y al cristianismo romano, eliminando así las posibilidades de prejuicio. Dadas sus inclinaciones pro-romanas, Eusebio indudablemente habría presentado una lista de obispos de Roma de igual manera, si hubiera existido dicha lista. De manera que si en verdad Pedro estaba en Roma, es curioso que no exista registro cotejable para apoyar sus posibles sucesores como líderes de la iglesia en esa ciudad.

En efecto, nunca fue hecha referencia alguna hasta el siglo II de algún obispo en Roma. Clemente nunca reclamó ese papel, aunque la iglesia de Corinto le escribió acerca de sus tribulaciones. Ignacio de Antioquía, escribió a varias iglesias mientras viajaba a Roma para ser martirizado, no menciona ningún líder en particular en su epístola a la iglesia en Roma, en tanto que en sus otras epístolas a las iglesias en Asia Menor mencionó a los líderes por nombre. La evidencia completamente sugiere que ningún puesto de obispo había sido establecido en Roma anterior a este punto.


ROMA EXIGE PRIMACIA

La destrucción de Jerusalén ofreció una oportunidad a la iglesia de Roma, situada en el corazón del imperio, reclamar preeminencia. El mejor argumento para apoyar su reclamo fue simplemente que Pedro había estado en Roma. Esto ofreció una clara alternativa a los desafíos de los gnósticos y otros líderes que venían llegando a la capital imperial.

Los escritos de Irineo acerca de Pedro claramente surtirían efecto a los finales del siglo II. Esto se hace evidente a partir de una segunda referencia en Contra los Herejes: “Dado que . . . sería demasiado largo enumerar las sucesiones de todas las iglesias en este volumen, confundimos a todos aquellos que de un modo o de otro, o por agradarse a sí mismos o por vanagloria o por ceguera o por una falsa opinión, acumulan falsos conocimientos; [hacemos esto, digo yo], al indicar que la tradición derivada de los apóstoles, de la grandiosa, la antiquísima y universalmente conocida iglesia fundada y organizada en Roma por los dos gloriosísimos apóstoles, Pedro y Pablo; igualmente [por la enseñanza] la predicada a los hombres, la cual llega a nuestros días por medio de las sucesiones de los obispos. Porque es cuestión de necesidad que cada iglesia acuerde con esta iglesia, a cuenta de su preeminente autoridad” (enfatizado).

Lo interesante de la declaración de Irineo es que este no reclama la primacía de Pedro como el primer Papa, ni que cualquier futuro obispo de Roma sería el sucesor de Pedro. Los obispos de Roma, desde el punto de vista de Irineo, originalmente habían sido nombrados por Pedro y Pablo para ser supervisores, no para llenar su propio papel como apóstoles. Su referencia a dos apóstoles para proveer el fundamento también fue útil para contrarrestar los reclamos de los grupos gnósticos, quienes tendían a centrarse en un apóstol o individuo como el punto central de su revelación.

La afirmación de que Pedro vivía en Roma, aunque breve, y fue martirizado ahí es pues es una creación del siglo II diseñada para dirigirse a las necesidades políticas de la iglesia Romana. La leyenda se llego a aceptar como una declaración de fe incuestionable en la época de Eusebio en el siglo IV y después por todos los historiadores de la iglesia.

El católico romano Pheme Perkins, profesor del Boston College, hiso el siguiente resumen en su laureado libro, Peter: Apostle for the Whole Church (Pedro: Apostol de la Iglesia Entera): “Dado que no tenemos evidencia de cuando arribó Pedro a Roma o las circunstancias que lo guiaron a su ejecución, reclamos ulteriores de que Pedro era obispo en una comunidad romana deben descansar en tradiciones sobre el apóstol las cuales surgieron en el siglo II. En el primer siglo de su existencia probablemente no había ni un solo obispo en la iglesia romana.” Perkins opina que Aniceto (ca. 154–165 C.E.) probablemente fue el primer obispo sobe toda la iglesia de Roma, dado que otros en la lista anterior a él supervisaban iglesias caseras—pequeños grupos que se reunían en casas de los miembros.

Así con la constancia del del siglo II, no existe indicio de que pasaría en términos del desarrollo del papel de Pedro dentro de la iglesia. Cosa que sucedió más tarde.


HACIA OTRO SIGLO

Lo que nos muestra la fuente histórica es el desarrollo de la tradición que en realidad no comenzó a tomar forma sino hasta el siglo III; fue solo hasta entonces que, el hacía tiempo muerto, Pedro fue identificado como el primer Papa.

Si el siglo II fue una época de retos externos con los gnósticos y otras ideas, el siglo III comenzó con desafíos internos para la iglesia en Roma. Es en esta circunstancia histórica que comenzamos a ver la interpretación de una escritura que hoy día es aceptada como dogma y como la verdadera base de la enseñanza católica. Es instructivo observar que el dialogo entre Jesús y Pedro registrado en Mateo 16:15–19 no formaba parte del desarrollo de la leyenda sobre Pedro sino hasta entonces.

Intentos hoy en día en interpretar esta escritura están bien documentados por los católicos romanos al igual que los protestantes, pero raramente si alguna vez considerado como telón de fondo en el siglo I. La transformación de Pedro de “apóstol de la circuncisión” a “primer obispo de Roma” (y por añadidura automática, Papa) hubiera tensado la asimilación de aquellos de la iglesia primitiva.

Los versículos en contexto del siglo I claramente fueron pasados por alto por Tertuliano y Cipriano, dos escritores del Norte de África cuyas obras del siglo III sentaron las bases para la argumentación e interpretación de Mateo 16:17–19 sobre el cual el ensanchado papel de obispo de Roma está fundado.

No obstante, elaborando la idea de que el obispo de Roma era el sucesor de Pedro, y por lo tanto Papa en el sentido como lo entendemos hoy, fue un proceso lento. A Pesar de que Tertuliano y Cipriano escribieron al principio del siglo III, encontramos que la idea no estaba totalmente formada para cuando Agustín más de un siglo después.


NACE UN PAPA

Así que al parecer la historia del siglo I comenzó a reescribirse en el II; Se determinó que de manera póstuma Pedro estuvo en Roma, estableció la iglesia y fue martirizado por Nerón. Los (en pugna) lugares de su tumba fueron identificados a los finales del siglo II, a pesar de la falta de evidencias.

En el siglo III fue nombrado no solamente el primer obispo de Roma sino también la fuente de todo poder dentro de la iglesia, obispos sucesores acumulando poder imperial para sí mismos y poder controlar a la iglesia en todos los aspectos. A finales del siglo III, Pedro estaba tan arraigado en Roma que el terreno estaba bien dispuesto para que el Papa Dámaso I solidificara los poderes del papado y consagrara una justificación para la posición de Pedro (y así la suya propia).

Y como dicen, el resto es historia. León I el Magno (440–461) fue el primer Papa en proclamarse “el heredero de Pedro”, de acuerdo al académico católico Richard P. McBrien (Lives of the Popes [La Vida de los Papas]). Eventualmente el emperador occidental desapareció y el obispo de Roma se adornó así mismo con sus ropas. Un siglo más tarde McBrien dice, Gregorio Magno (590–604) empuña un poder secular tan grande como su poder espiritual.

Tomó cientos de años para llegar a este punto, pero el legendario Pedro finalmente pudo sentarse en su exaltada cátedra personal. (Por supuesto, esta cátedra no fue reclamada suya sino hasta siglos después de su muerte, ¡pero esa es otra historia!)


REFERENCIAS SELECCIONADAS:

1 Henry Chadwick, The Circle and the Ellipse: Rival Concepts of Authority in the Early Church (1959). 2 Oscar Cullmann, Peter: Disciple, Apostle, Martyr (1953, 1962). 3 Charles E. Hill, “What Papias Said About John (and Luke). A ‘New’ Papian Fragment,” in the Journal of Theological Studies (1998). 4 Peter Lampe, From Paul to Valentinus: Christians at Rome in the First Two Centuries (2003). 5 F. Lapham, Peter: The Myth, the Man and the Writings (2003) 6 Richard P. McBrien, Lives of the Popes (2000). 7 Pheme Perkins, Peter: Apostle for the Whole Church (1994). 8 Alexander Roberts, James Donaldson and A. Cleveland Coxe, The Ante-Nicene Fathers: Translations of the Writings of the Fathers Down to A.D. 325, Vol. 1, “The Apostolic Fathers With Justin Martyr and Irenaeus” (1997). 9 Philip Schaff, The Nicene and Post-Nicene Fathers, Second Series, Vol. 1, “Eusebius: Church History, Life of Constantine the Great, and Oration in Praise of Constantine” (1997).

(PETER NATHAN,Nace una Leyenda,Vision Journal)


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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Dom Mayo 01, 2011 8:17 am

El apologista catolico Daniel Gagnon escribio:

Las religiones no católicas no tienen las llaves ni el poder de atar y desatar. Entonces, ¿cómo puede cada fundador de una iglesia protestante tener su interpretación de la Biblia? Ninguna profecia de la Escritura es de interpretación privada (2 P 1, 20). Sobre algunos aspectos, dice Pedro, no cualquiera puede entender las cartas de Pablo: ...casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos en inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición (2 P 3, 15-16 y capítulo 3).

(Daniel Gagnon,Roca..llaves..confirma a tus hermanos)

Respuesta:

Afortunadamente la Escritura en Mateo 18:18 nos ensena que cada creyente en Cristo tiene las "llaves",(todo lo que ateis-plural) la Escritura no dice que nisiquiera "Pedro solo" tiene las llaves.Eso contradice la negacion de Daniel Gagnon.
?Donde dice la Biblia que la autoridad de Pedro fue transferida a los obispos de Roma?.No lo dice.
La Iglesia Catolica Romana y sus apologistas "no tienen autoridad" para negar lo que Cristo "concedio a todos sus discipulos".Son ellos quienes deben reexaminar lo que le han anadido y tergiversado a ese pasaje para llegar a una conclusion que la misma Escritura no aporta.
Pero Daniel Gagnon "pontifica" como si por su opinion equivocada ya porque el lo dice los cristianos no catolicos "no tienen llaves'',Gagnon niega algo que es biblico y lo hace para concederle la "autoridad absoluta"(como es costumbre de los apologistas catolicos) a Roma.
La cita que da Gagnon de 2 P 3,15-16 y capitulo 3, bien le queda a su teologia y a su hermeneutica de "eisegesis"(meter al pasaje) no a los cristianos,ya que Gagnon "tuerce" la Escritura pasando por alto e ignorando Mateo 18:18 para concederle a la iglesia catolica la pocision de que solo ellos "tienen la llaves".


El erudito en griego A.T.Robertson escribio:

"Atar"(deseis) es,en lenguaje rabinico,prohibir,"desatar"(luseis) es permitir....La ensenanza de Jesus es la norma de Pedro y para todos los predicadores de Cristo.
El atamiento y desatamiento es repetido por Jesus a todos los discipulos(18:18).Con posterioridad a la resureccion Cristo empleara el mismo lenguaje para todos sus discipulos(Jn.20:23) y mostrara que no se trataba de una prerrogativa especial de Pedro.El es simplemente el primero entre iguales,primus inter pares,debido a que en esta ocacion fue el portavoz de la fe de todos"

(A.T.Robertson,Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento pags.47-48.CLIE)


El Historiador Jaroslav Pelikan nos dice:

"Los obispos romanos no querian seguir siendo "primus inter pares".Aspiraban a otra primacia:la que consistia en centralizar y acaparar en sus manos toda autoridad "sin esta centralizacion de autoridad no hubiera habido Papado"

(Jaroslav Pelikan,The Riddle of Roman Catholicism,Abingdon,1959,p.43)


Esta "centralizacion" del poder se pretende sostener con apologeticas catolicas como las de Daniel Gagnon,pero desafortundamente para su teologia catolica la Escritura refuta esa "centralizacion de las llaves" supuestamente dadas "solo a Pedro".Si se niega que las llaves solo fueron dadas a Pedro el papado se cae.


Daniel Gagnon escribio:

Al fin y al cabo, si aceptas el canon (la lista) del N.T. decidido por los Concilios de Hipona Y Cártago, ¿por qué no aceptas el primado de la Iglesia de Roma, proclamado en el Concilio de Nicea en 325 d. C. ¡70 AÑOS ANTES DE CÁRTAGO!

(Daniel Gagnon...Roca...llaves..confirma a tus hermanos)


Respuesta:

Ni Hipona ni Cartago "crearon el canon(la lista) del NT,Gagnon nuevamente esta en un error historico que es comun en todos los apologistas catolicos.
Esos Concilios solo reconocieron lo que los cristianos "previamente ya creian sobre el canon del NT",pero ellos no hicieron "la lista del NT"

El Concilio de Nicea en el ano 325 se refiere ''al canon'',y el Concilio de Laodicea en el ano 363 exhorto que ''solo los libros canonizados'' del Antiguo y el Nuevo Testamento se leyeran en la iglesia.
Sin embargo ninguno de estos concilios juzgo que era necesario enunciar los libros canonizados,indicando que ellos ya eran bien conocidos y aceptados por el consentimiento comun de los creyentes cristianos en quienes ya moraba el Espiritu Santo.
Recien en el Tercer Concilio de Cartago,en el ano 397,tenemos la primera decision conciliar sobre el canon.Eso es mas bien tarde si es que sin ella los cristianos no sabian cuales libros estaban en el N.T. y por consiguiente,no podrian usarlos,como Roma pretende hoy.La Historia demuestra que los libros del N.T. eran conocidos y aceptados por los cristianos y circulaban ampliamente y eran usados al menos 300 anos antes que Cartago los enunciara.

(Una Mujer Cabalga La Bestia,Dave Hunt,pag.348-349,Harvest House,1994)


El erudito Henry Halley nos dice:

''El Concilio de Cartago (397 D.C)......... No hizo el canon del N.T.sino solamente expreso lo que ya entonces habia llegado a ser el criterio unanime de las iglesias,y acepto para si mismo el Libro que estaba destinado a ser la herencia mas preciosa del hombre''

(Compendio Manual de la Biblia,Henry H.Halley,pags.656-657,Casa Bautista de Publicaciones)


Daniel Gagnon escribio:

Desde tiempos primitivos el Obispo de Roma era como el árbitro final de la fe cristiana. Hasta el cisma griego del siglo IX no había oposición masiva contra el Papa. Los primeros ocho Concilios Ecuménicos, que tuvieron lugar en el oriente, siempre recibieron la aprobación del Papa antes de ser convocados, y su consentimiento antes de ser proclamados como obligatorios para la Iglesia universal.

(Daniel Gagnon...Roca...llaves...confirma a tus hermanos)


Respuesta:

Gagnon no tan solo "reinterpreta la Escritura sino tambien la historia"

Cada obispo,en ese caso,seria sucesor de Pedro,colocando en un plano de igualdad a todos los obispos.

(Cipriano De Unitate,Ep.71:3 y ss. vease tambien al Catolico Julio Campos pp.53,54(Obras de Cipriano,BAC)

Si Cipriano rehusa al obispo de Roma toda autoridad y poder superior para mantener mediante leyes la solidaridad de la cual es el centro,es,sin duda,porque considera este primado como un primado de honor,y al obispo de Roma,como primus inter pares.

(J.Quasten p.652)

El Concilio VI de Cartago prohibio a todos los obispos se abrogasen el titulo de obispo de obispos,u Obispo Soberano...Algunos anos mas tarde Nilo,patriarca griego,escribia al obispo de Roma:"Si Porque Pedro murio en Roma cuentas como grande la Sede Romana,Jerusalen seria mucho mayor habiendose verificado alli la muerte vivificadora de nuestro Salvador(Edit.CI.Salmas.Honor,1608,pag.94)"

(A Las Fuentes del Cristianismo,Samuel Vila.CLIE)

En el ano 325 se reunio en Nicea el primer concilio ecumenico,pero no fue convocado por el obispo de Roma,sino por el emperador,ni presidido por el(fue presidido por Eutasquio de Antioquia,Alejandro de Alejandria y Ocio de Cordoba),y de lo unico que se ocupo de Roma fue para decretar en el canon VI:"Que tanto en Alejandria como en Roma se observe tan antigua costumbre,a saber,que el obispo de Alejandria tome a su cuidado las iglesias de Egipto,y el obispo de Roma las iglesias suburbanas".

(Teofilo Gay,Diccionario de Controversia pags.332-333.CLIE)

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MensajeTema: Re: ¿ Fué Pedro el primer papa ?   Dom Mayo 01, 2011 8:52 pm

Extracto de un muy interesante articulo el siguiente:

Por otra parte, algunos apologistas romanos muy no academicos se limitan a asumir que sólo la vieja historia es la correcta, y que pasarán por alto la labor que los historiadores católicos han hecho.


El historiador católico Paul Johnson va un poco más allá de Brown, en 1976 su obra "Historia del Cristianismo":

En el siglo III, las listas de los obispos, cada uno de los cuales había consagrado su sucesor, y que se remonta a la fundación original de la sede de uno u otro de los apóstoles, habían sido recogidos o fabricados por la mayoría de las grandes ciudades de la imperio y fueron reproducidas por Eusebio ... - "Una historia del cristianismo", pgs 53 y ss).

Mirando detrás de las listas, sin embargo, el panorama es diferente. En Edesa, en el borde del desierto sirio, las pruebas de la pronta creación del cristianismo eran falsificaciones, casi con toda seguridad fabricado bajo el obispo Kune, el primer obispo ortodoxo.

En Egipto, la ortodoxia no se estableció hasta la época del obispo Demetrio, 189-231, que estableció una serie de otras sedes y fabricado un árbol genealógico de su obispado propio de Alejandría, que narra la fundación a través de diez antecesores míticos de nuevo a Marcos, y así con Pedro y Jesús.

Incluso en Antioquía, donde Pedro y Pablo habían estado activos, no parece haber sido la confusión hasta el final del siglo segundo. Antioquía perdio por completo su lista: "Cuando la fuente principal de Eusebio por sus listas Episcopal, Julio Africano, trató de elaborar una de Antioquía, se encontró con sólo seis nombres para cubrir el mismo período de tiempo de doce en Roma y diez en Alejandría.

Volviendo de nuevo en el tiempo, es interesante observar el desarrollo de determinadas "mejoras" a las historias de la sucesión. Por supuesto Ireneo pasa a lo largo de la mentira lo que sugiere que Pedro y Pablo fundaron la iglesia en Roma. Él dice: "Dado que sería demasiado largo, en una obra como esta, a la lista de las sucesiones en todas las iglesias (amablemente proporcionada anteriormente por Johnson), que tendrá sólo uno de ellos, la iglesia que es el más grande, más antigua, y conocido por todos, fundada y establecida por los dos más gloriosos apóstoles Pedro y Pablo en Roma ... "(Contra las Herejías, 3.3.2).

Pedro y Pablo no "fundaron" ni "crearon" la iglesia en Roma. Pablo, por supuesto, escribió a los Romanos en el 56 o 58 anuncio que nunca había estado allí, aunque la iglesia estaba vigente, próspera, y fue atestiguado ya en el edicto de Claudio ya en el año 49 DC (Hechos 18:2-3 ), después de haber viajado allí desde Jerusalén, tal vez ya en Hechos 2, a través de las rutas comerciales Puteoli-Roma.

muchas leyendas que Pedro llegó a Roma durante el reinado de Claudio (41-54), y fue "obispo" de Roma durante 25 años. Pero Hechos 15 lo coloca en Jerusalén y en las cartas de Pablo le sitúan en Corinto y Galacia (no como un líder, sino como un misionero) hasta bien entrado los años 50, mucho después de que la iglesia había sido "fundada" en Roma. Cullman, tras una investigación exhaustiva de las fuentes históricas, dice que "se convirtió en el líder de la misión cristiana judía, que en esta capacidad, a la vez que no puede estar más estrechamente determinado, pero probablemente se produjo al final de su vida, él vino a Roma y allí, después de una obra muy breve, murió como un mártir bajo Nerón. "(Cullman," Pedro ", pág. 152) Cullman se niega a discutir la idea de que Pedro vivió en Roma durante 25 años, señalando que es tan obviamente ficticio que no merece ninguna discusión seria.


Probablemente, la primera y mejor de este nuevo trabajo sobre el papado es 1953 Oscar Cullman de trabajo de "Peter:. Discípulo, apóstol, mártir", fue Cullman un luterano y muy ecuménicamente-mente en eso. Fue uno de los observadores protestantes en el Vaticano II. Karl Barth, bromeó con él en que su tumba se llevan la inscripción "asesor de tres papas." Cullman presentó un estudio detallado de prácticamente toda la información bíblica e histórica conocida de Pedro. Él se considera, exegéticamente, Pedro a ser "la Roca" de Mateo 16, pero llega a estas conclusiones al final de la obra: No hay base alguna en ningún texto antiguo para la afirmación de que Roma heredó la sucesión legal de Jerusalén " (231)

Y en cuanto a Clemente de Roma, dice: "no se puede demostrar que provienen de fuentes fiables que recibió su despacho de Pedro o que él era el líder de la iglesia en general." (230) Ahora, usted será tentado a decir " no se puede probar "no lo refuta. Pero espera, no he terminado con Clemente todavía.


El erudito Oscar Cullman escribio:

"Atar y desatar.....esto no puede tener lugar en el sentido de una limitación a los futuros ocupantes de una sede episcopal. Este principio de la sucesión no puede justificarse ni de la Escritura o de la historia de la antigua iglesia. En realidad, el liderazgo de la Iglesia en general no debe ser determinado por la sucesión en el sentido de una relación con una sede episcopal"

(Oscar Cullman,Pedro:Discipulo,Apostol y Martir pag.238)

Tenga en cuenta, también, que no había tal cosa como un "episcopado monárquico" tal vez por los primeros cien años o más de la iglesia. Se desarrolló con el tiempo, muchos han rastreado esta evolución. No está en cuestión sino por individuos como estos apologistas romanos que quieren mantener las fantasías de algún tipo de sucesión ininterrumpida.

Quienes quieran ver el articulo completo vease:

http://reformation500.wordpress.com/...rliest-papacy/

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